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viernes, 10 de julio de 2020

La polémica Visita del Presidente Andrés Manuel López Obrador a Washingtón

Ya habían pasado 18 meses desde que el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, tomó posesión de su cargo y desde entonces no había realizado un viaje al extranjero como mandatario. A finales del mes pasado, el 26 de Junio, anunció que viajaría a Washington en los primeros días de Julio para celebrar la entrada en vigor, el 1 de Julio, del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Todavía sin fecha exacta del viaje, este anuncio provocó mucha polémica. Para algunos observadores, si bien los encuentros entre las máximas autoridades de ambos países tendrían que ser frecuentes, debido a la estrecha relación que tienen en términos económicos, de seguridad y culturales, el anuncio no llegaba en el mejor momento. Pues se opinaba que la problemática de la epidemia por el Coronavirus COVID-19 no estaba controlada en ninguno de los dos países, que sería un viaje de riesgo y por otro lado se opinaba que ya estaba el Presidente Trump en la antesala de la campaña electoral de Estados Unidos, que como este quería reelegirse, usaría esa visita como trampolín para su campaña y que eso no lo verían con buenos ojos los Demócratas. Por ejemplo; la analista Ana María Salazar señaló a CNN en Español, "EE.UU. está de lleno en la campaña presidencial, donde Donald Trump busca su reelección, si utiliza esa reunión para la campaña política, seguramente va a molestar muchísimo, no solamente al candidato Joe Biden, sino también a los Demócratas en el senado y en la cámara baja". Ya para el 3 de Julio el Presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) declaró  "Considero el Tratado de México con Estados Unidos y Canadá T-MEC, un acuerdo histórico y muy oportuno, porque va a ayudar en la recuperación de la economía de México y en la creación de más empleos, espero que también  esté presente el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau". Por su parte el canciller mexicano Marcelo Ebrard, indicó a través de su cuenta de twitter, que ya estaban trabajando para que pudiera darse la cita entre los tres mandatarios, El presidente de México, el Primer Ministro de Canadá y el Presidente de Estados Unidos, y así comenzar una nueva etapa de relación trilateral de bienestar y crecimiento.
En nueva York, al aproximarse la visita de trabajo del presidente Andrés Manuel a la Casa Blanca, los opositores de Trump criticaban el viaje, alegando, también, que se prestaba a los fines electorales de Trump y por la ausencia de encuentros con otras fuerzas políticas, así como con alguna agrupación de mexicanos en los Estados Unidos.
Ya el 6 de Julio, AMLO anuncia en su conferencia de prensa mañanera la fecha de su viaje. Estaría en Washington los días 8 y 9. Además informó que el ministro Trudeau no asistiría a la cita, pero que estaba invitado para venir a México y que la relación con Canadá es muy buena.
Por su parte, la oficina del mandatario canadiense informó por medio de un comunicado que el Primer Ministro asistiría en esas fechas a las reuniones de su gabinete y a una sesión del Parlamento en Otawa, pero que deseaba lo mejor a Estados Unidos y México en la reunión del Miércoles. También por medio de un comunicado, la Casa Blanca formalizó el evento, informando que el Presidente Donald Trump daría la bienvenida al Presidente de México Andrés  Manuel López Obrador para reconocer el "histórico" acuerdo comercial, abordar esfuerzos comunes y fortalecer los vínculos económicos.

Al día siguiente, por la mañana, viajó AMLO rumbo a Estados Unidos por vuelo comercial, como suele hacerlo, junto con el canciller Marcelo Ebrard y la Secretaria de Economía Graciela Márquez Colín, para arribar en la noche de ese mismo día a Washington. El Miércoles 8 de julio por la mañana, nuestro presidente visitó el monumento a Abraham Lincoln y depositó una ofrenda floral. En la calle había un grupo de personas mexicanas de varios estados de la Unión Americana que habían ido a saludar y a brindarle apoyo al Presidente Andrés Manuel, como había vallas, no se pudieron acercar al mandatario pero él les saludó desde lejos. Posteriormente visitó la estatua de Benito Juárez, el "Benemérito de las Américas", donde saludó a nuestra bandera y depositó otra ofrenda floral. También ahí se reunió gente para saludar y apoyar al Presidente de nuestro país. 

Ya por la tarde el Presidente Andrés Manuel López Obrador arribó a la Casa Blanca donde fue recibido por su homólogo estadounidense, Donald Trump, quién lo esperaba en la puerta del ala oeste y tras unas breves palabras y saludos, ambos ingresaron al recinto para sostener un encuentro privado. En una ceremonia en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca después de haber concluido dos reuniones privadas, una en la Oficina Oval, ellos solos, y otra con integrantes de sus gabinetes, ambos mandatarios ofrecieron un mensaje conjunto a las afueras de la Casa Blanca donde reiteraron su mutuo apoyo y destacaron las alianzas entre Estados Unidos y México, así como el acuerdo comercial, T-MEC, que ambos países han actualizado con Canadá.
 
Aunque El Presidente Andrés Manuel López Obrador no se reunió con grupos de migrantes en esta visita, en su discurso pronunció un mensaje sobre la importancia del trabajo de las y los mexicanos en Estados Unidos, destacó que la comunidad migrante mexicana es una comunidad de gente buena y trabajadora que llegó a ese país para ganarse la vida de manera honrada y que ha aportado mucho al desarrollo de esa nación. También dijo; "ciertamente, en la historia de nuestras relaciones, hemos tenido desencuentros y agravios que todavía no se olvidan, pero  también se han podido establecer acuerdos tácitos o explícitos de cooperación y de convivencia". Después de mencionar ejemplos de buenas relaciones entre presidentes mexicanos y estadounidenses, afirmó,
 "La historia nos enseña que es posible entendernos sin prepotencia o extremismos". 

El Presidente Obrador le explicó a Donald Trump que en México se desató un buen debate sobre la conveniencia de su viaje, pero que él decidió hacerlo porque consideraba muy importante la puesta en marcha del tratado. También le agradeció su comprensión y la ayuda brindada en asuntos comerciales, de petroleo, y su apoyo para la adquisición de equipos médicos que se necesitaron para tratar enfermos de COVID-19 en México. Finalmente dio un mensaje al pueblo de Estados Unidos; "Su presidente se ha comportado hacia nosotros, con gentileza y respeto, nos ha tratado como lo que somos, un pueblo digno, libre, democrático y soberano".

 Ambos mandatarios firmaron la declaración conjunta de este evento. La visita concluyó con una cena de trabajo encabezada por ambos mandatarios con la participación de sus comitivas y líderes empresariales, quienes manifestaron, uno por uno, sus intenciones de invertir y  trabajar bajo las reglas del nuevo tratado.   


Declaración conjunta

lunes, 20 de julio de 2015

Reto para las mujeres, elección en Chiapas

Por: Anayeli García Martínez
Cimacnoticias | México, DF.- 20/07/2015
El TEPJF repuso el registro de candidaturas para cumplir la paridad de género en el estado, pero ahora las aspirantes se enfrentan a resistencias que les niegan el acceso al poder.

Luego de que los partidos políticos fueron obligados a cumplir con las leyes electorales para registrar a 50 por ciento de candidatas a un cargo de elección popular, Chiapas elige este domingo 19 de julio 41 diputaciones locales (24 por voto directo y 17 de representación proporcional), así como nuevas autoridades en 122 municipios.

Aunque los partidos cumplieron la paridad de género de último minuto y tras una batalla jurídica que llegó hasta el Tribunal Electoral del Poder Judicial (TEPJF), existe el riesgo –a decir de activistas y mujeres políticas– de que no se logre una mayor presencia femenina en el poder público de la entidad.

Y es que los nombres de las candidatas no aparecerán en las boletas electorales, debido a que la papelería para la votación se imprimió y repartió en los consejos distritales y municipales antes de que se sustituyeran las postulaciones; además de que por la cercanía de la elección a las mujeres ya no les dio tiempo de hacer campaña.

A lo anterior se suma la denuncia de integrantes de la Red Chiapas por la Paridad Efectiva (Repare), según la cual los varones que fueron obligados a retirarse de la contienda registraron a sus familiares para ser alcaldesas –a fin de cumplir la paridad–, mientras que ellos fueron postulados a otros cargos dentro de las planillas municipales.

ELECCIÓN ATÍPICA

Para la activista e integrante de la Red Mujeres en Plural, Martha Tagle, esta elección es “atípica” por la falta de trasparencia en el registro de postulaciones, el incumplimiento reiterado de la ley, y porque a pesar de que se postuló a las mujeres, es muy probable que ellas no sean electas pues no hicieron campaña, sus nombres no están en las boletas electorales y por tanto no se sabe quiénes son.

De acuerdo con Inés Castro Apreza, investigadora e integrante de la Repare, Chiapas llegó a la elección en una situación “sumamente grave”, y el sólo hecho de las boletas representa un problema en sí porque no aparecerán los nombres de las mujeres que legítimamente debieron ser registradas, lo cual podría generar una “confusión” en la ciudadanía al no saber por quién está votando.

Lo que el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana de Chiapas (IEPCC) determinó como solución al respecto es que si el electorado vota marcando los nombres de los varones que fueron sustituidos, el sufragio contará para las mujeres postuladas posteriormente.

Tagle destaca también el retraso en todo el proceso, ya que a pesar de que desde el pasado 8 de julio el TEPJF ordenó la sustitución de candidaturas el IEPCC dio 48 horas para hacer los cambios, plazo que venció tres días después, y la reposición se validó hasta el lunes 13 de julio. En todo este tiempo se suspendieron las campañas electorales.

En tanto, Castro Apreza aseguró que lo que sucedió en el estado es muestra de las resistencias ante la participación política de las mujeres, y explicó que entre “más conservador” sea el contexto político la incursión de las mujeres en la esfera política “trastoca más las relaciones de poder”.

Para la académica, el retraso en el cumplimiento de la paridad se puede interpretar en que las candidaturas fueron “amarradas” previamente tomando en cuenta intereses de unos cuantos, y que obviamente no se rigieron por el criterio de paridad, como lo establece la Constitución y las leyes electorales locales.

MUJERES DIERON LA BATALLA

El pasado 15 de junio el IEPCC aprobó las solicitudes de registro de candidaturas a diputaciones y ayuntamientos sin importar que no cumplieran la paridad de género.

Las mujeres organizadas denunciaron entonces que los partidos registraron planillas en su mayoría integradas por hombres, tanto a cargos municipales como a diputaciones locales, que en algunos casos los titulares eran de un sexo y los suplentes de otro, además de que a las mujeres se les postuló en distritos “perdedores”.

Como muestra del incumplimiento de la paridad, se documentó que en las candidaturas a las alcaldías el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) –que gobierna Chiapas en coalición con el Partido Revolucionario Institucional (PRI)– postuló a 107 hombres y sólo a 13 mujeres; mientras que el tricolor registró 102 varones y únicamente 14 candidatas.

Pese a ello, el IEPCC afirmó que del total de 12 mil 274 registros, casi el 50 por ciento fueron para mujeres, cuando en realidad sólo Movimiento Regeneración Nacional (Morena) acató la paridad al postular 59 hombres y 58 mujeres.

El 18 de junio, el Partido Acción Nacional (PAN) promovió un juicio de revisión constitucional contra el acuerdo del registro de candidaturas, al que se sumó Movimiento Ciudadano (MC).

El 1 de julio, la Sala Regional Xalapa del TEPJF resolvió el juicio de revisión constitucional, declarando improcedente la pretensión del PAN de revocar el acuerdo, porque si bien no se cumplió la norma de postular a 50 por ciento de mujeres, “ya no había tiempo” para hacer sustituciones.

Fue entonces que el 5 de julio, MC interpuso ante la Sala Superior del TEPJF un recurso de reconsideración, a fin de impugnar la resolución de la Sala Regional.

Así también lo hicieron las activistas Elva Aurora Narcía, la ex diputada federal del PAN Yolanda del Carmen Montalvo López; la ex secretaria general del Organismo Nacional de Mujeres Priistas, Enriqueta Burelo Melgar; la coordinadora del Observatorio de Violencia Social y de Género de Chiapas, Lina Xóchitl Flores Archila; y la investigadora del Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, María Inés Castro Apreza.

El 8 de julio, la Sala Superior del TEPJF resolvió el recurso de reconsideración (SUP-REP294/2015) y señaló que como no se cumplió con la paridad procedía reponer el registro de candidaturas, y además pidió al Instituto Nacional Electoral (INE) iniciar un procedimiento contra las y los consejeros locales que no velaron por el cumplimiento de la ley.

Martha Tagle concluyó que esta elección local no servirá para que más mujeres lleguen al poder, sino para hacer evidente que los partidos y las instituciones electorales tienen la obligación de cumplir con la ley, y que no pueden ser omisas ante ello, ya que en este caso se violaron las normas constitucionales, la jurisprudencia y temas que ya se habían superado desde la elecciones federales de 2012.

15/AGM/RMB  http://www.cimacnoticias.com.mx/node/70234

viernes, 12 de diciembre de 2014

Edomex: el paraíso de las violaciones

REPORTAJE ESPECIAL de MARCELA TURATI
5 DE SEPTIEMBRE DE 2012

El Estado de México está convertido en un infierno para las mujeres. Ahí el número de violaciones sexuales rompe la media nacional y en muchos casos este crimen viene acompañado del asesinato de la agraviada. Varios casos recogidos por este semanario así lo demuestran. Y pese a que en teoría los castigos para los violadores son severos y se ha planteado radicalizarlos más, la impunidad para el delincuente sigue siendo la norma.

TOLUCA, MÉX. (Proceso).- “Ya no creo en los hombres”, dice con la mirada dura, sin alma. La brillantina con la que colorea sus párpados, los broches rosas que adornan su pelo, el collar del que cuelga una estrella y la sudadera estampada con corazones delatan que sigue siendo una niña, una adolescente con el corazón envejecido. “No soporto que un hombre esté a mi lado y no puedo ser novia de nadie”.

El 28 de junio de 2011, cuando tenía 16 años, Carmen (como la llamaremos aquí), habitante de Chimalhuacán, había sido contratada como ayudante por el elotero Luis Francisco Duarte Rivera, quien al terminar la jornada en el tianguis le dijo que no le pagaría hasta que lavara los trastes en su casa. Una vez ahí, aprovechando que estaban solos, la tomó con fuerza, la jaló hasta la cama, le quitó la blusa y el pantalón, le abrió las piernas, comenzó a tocarla violentamente, a morderle los senos e intentó violarla.

“Empezó a abusar de mí. Yo le pedía: ‘Déjeme ir con mi mamá’ y él decía: ‘Nomás tantito, nomás te enseño’. Cuando me vio llorando desesperada me soltó, salí corriendo, me escondí detrás de su camioneta”, recuerda. Cuando la dejó ir le pagó 200 pesos: 100 por la jornada laboral y 100 para que se comprara unos pantalones.

“Era la primera vez que alguien me tocaba así porque yo no había tenido nada con nadie”, dice. Los médicos que la atendieron dejaron asentado en el expediente que tenía mordidas en los senos e inflamación vaginal.

Pero desde que interpuso la denuncia (la 332580260911) fue amenazada y denigrada varias veces por el personal encargado de impartir justicia. El psicólogo Jorge de la Rosa, de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) le decía que exageraba. Su abogada defensora (Teresa Pérez López) le advertía que la llevarían a la cárcel por haber levantado una denuncia por violación cuando lo ocurrido fue un “intento de penetración”. El agente del Ministerio Público Dagoberto Álvarez Hernández la acusaba de mentirosa y el imputado y su familia comenzaron a acosarla.

Ocho meses después Carmen acudió con Emerenciana López Martínez, Doña Mere, la luchadora social que ha dedicado su vida a impulsar la justicia en ese municipio mexiquense marginado –el de Chimalhuacán– y a la que por su fiereza se le cuadran hasta los procuradores. Entonces el caso fue tomado en cuenta. El pasado 24 de febrero logró un castigo para el elotero: lo obligaron a pagar 15 mil pesos por los daños. A Carmen esa sentencia la dejó más ofendida.

“Hay semanas que a mi casa llegan tres, cinco mujeres diciéndome que las violaron, que están a vuelta y vuelta con el Ministerio Público hasta que se cansan porque ahí no hacen nada. O mujeres que llegan todas golpeadas porque las quisieron matar y que luego terminan asesinadas. Pero las autoridades están a favor de los delincuentes, nomás los protegen”, se queja Doña Mere.

La acompaña para esta entrevista la mamá de Esperanza (no es su nombre real), una niña violada por tres vecinos en 2006, cuando tenía nueve años.

“Mi hija quería justicia porque decía que no quería que a otras niñas le hicieran lo mismo y se careaba con ellos en las audiencias; estaba firme, muy valiente. Pero aunque hicimos lo humanamente posible no hubo justicia. Ella no cree en la justicia, ya tiene 16 años, entró a la prepa y quiero olvidar todo”, dice la joven madre, llorando, aún con culpa.

Los casos de Carmen y Esperanza se repiten cada semana en el Estado de México. A la par de los feminicidios, las violaciones sexuales contra mujeres y niñas van en aumento y en ambos casos la impunidad parece garantizada.

La reportera ha solicitado desde hace más de un mes entrevistas en la PGJEM y en la fiscalía de delitos sexuales, sin que hasta la fecha haya una respuesta.



Tierra de escándalos



El Estado de México constantemente está envuelto en escándalos sexuales de gran envergadura. Los más recientes son los de las siete jovencitas violadas y otras varias abusadas frente a sus compañeros durante un retiro espiritual en un rancho ecológico de Chalco. Y la fuga y recaptura de César Armando Librado, El Coqueto, quien violó y mató por lo menos a siete mujeres. Y las bandas de violadores que operan en taxis y microbuses piratas. Y las 26 mujeres violadas por policías en castigo por haber participado en la revuelta de San Salvador Atenco, en una acción represiva que el exgobernador Peña Nieto reivindicó durante su campaña electoral.

Según cifras oficiales en el Estado de México se denuncian 6.5 violaciones sexuales cada día. Esta cifra queda muy lejos de la realidad, ya que ocho de cada 10 casos no se denuncian.

De acuerdo con estas cifras tomadas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública –publicadas por Milenio– Chalco ocupa el primer lugar estatal en violaciones con una tasa de 4.7 ataques por cada 100 mil habitantes al año y va al alza. Le siguen Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli con una tasa de 2.8 ataques de ese tipo, Nicolás Romero con 2.6, La Paz con 2.4 y Tlalnepantla y Naucalpan con 2.3.

Si en un semestre se denuncian 7 mil 178 violaciones sexuales en el país, mil 184 corresponden al Estado de México, que en ese lapso presenta también 674 denuncias por otros delitos sexuales como “estupro, abuso y actos libidinosos”.

El estudio Feminicidios en México, de la Comisión Especial de Feminicidios de la Cámara de Diputados, indica que entre 2005 y 2009 la incidencia de violaciones sexuales en el Estado de México fue de 40.2 por cada 100 mil mujeres, 48% arriba del promedio nacional.

La procuraduría estatal ha reconocido que las violaciones sexuales contra niños, niñas y adolescentes en la entidad creció 270% de 2009 a 2011: pasó de 213 a 789 denuncias al año. La entidad además tiene un problema de salud pública por embarazos de adolescentes.

El delito parece haber crecido tanto que en el Congreso local se discute una ley de castración química, promovida por diputadas priistas que no encontraron suficiente el castigo de pena máxima a violadores y asesinos de mujeres, aprobado a fines del año pasado.

El pasado 24 de julio el gobernador Eruviel Ávila se declaró en favor de la discusión de la castración (inhibición farmacológica de la potencia sexual) como método para contener a los que buscan sexo a la fuerza.

Según Esperanza Arias Velásquez, de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, de 2009 a la fecha en el Estado de México se ha incrementado 60% la tasa de violaciones sexuales.

“Una investigación que hicimos a través de distintas promotoras de salud en todo el estado nos da el dato de que por día hay ocho casos de violencia sexual, ya sea violación o actos que denigren sexualmente (como que te maltraten la vagina o te la quemen con cigarros), y en total a la semana hay 10 casos de violaciones sexuales y ocho visitas al médico”, explica a Proceso.

La activista indica que la mayoría de los casos están subregistrados porque las mujeres que han sufrido abuso generalmente no se presentan ante el Ministerio Público y sólo acuden a los servicios de salud –a veces engañan al médico para no decir qué les ocurrió–, y si el personal descubre que fueron violadas no siempre lo reporta a las autoridades.

Señala que en esa entidad el machismo permea a los funcionarios encargados de la impartición de justicia y cuando reciben alguna queja por violación, protegen a los agresores o simplemente no consideran que sea un delito.

“Los MP, principalmente de los pueblitos, tienen muy cerrada la mentalidad. Creen que el maltrato sexual es normal, no lo toman como violencia o violación. Consideran que la causante fue la chica porque después ya no quiso tener relaciones con su novio y deciden que no hay delito que perseguir; ante esta situación, ¿quién va a querer denunciar?”, dice.

Por su parte, Mónica Hurtado, de la Asociación de Derechos Humanos del Estado de México, cuestiona las propuestas paliativas de los políticos para atacar el fenómeno: “Unos diputados propusieron crear autobuses rosas (exclusivos para mujeres), ahora se aprobó la condena de 70 años para violadores y asesinos de mujeres y últimamente están con lo de las castraciones químicas, como si las violaciones no fueran también con objetos. Pero no hay una política pública que vaya a la raíz de la violencia, a la desigualdad, a la impunidad”.

La activista señala que es un contrasentido que en el estado se anuncien medidas para proteger a las mujeres y al mismo tiempo se rechace aplicar la “alerta de género” solicitada por organizaciones de derechos humanos, que obligaría a las autoridades a profesionalizarse para evitar la violencia antifemenina y a encontrar los patrones que perpetúan la impunidad.



Además, feminicidios



La amenaza está siempre latente. La nueva alerta la encendió el asesinato en Ecatepec de Jessica Lucero, de 14 años y quien el pasado 14 de julio, un mes después de que denunció por violación a Carlos García Sanjuán, de 22 años, fue hallada totalmente desfigurada, muerta a golpes y pedradas.

La familia de Jessica dijo que los ministeriales que recibieron la denuncia por la violación les pidieron 2 mil pesos para “agilizar” el trámite, y que antes de que pudieran juntar el dinero el violador cumplió su amenaza de asesinar a la niña si no retiraba la denuncia.

El mismo mes, en Chalco, fue violada y asesinada Sonia Nereo, de 16 años. El 19 de julio salió temprano de su casa para ir a su trabajo, en una tortillería, y al día siguiente fue encontrada en un lote baldío. Aparentemente dos jóvenes identificados como Carlos Ulises y Carlos César, que se trasladaban en un taxi, la interceptaron, la arrastraron hacia la hierba crecida, la golpearon y abusaron sexualmente de ella. Como se resistía, la asfixiaron con su ropa interior.

A este panorama se suman las manifestaciones que afuera del Palacio de Gobierno realizó en mayo Adriana Bustamante para exigirle al gobernador que sancione a funcionarios de la procuraduría y del ayuntamiento de Metepec por proteger a los cinco hombres implicados en la violación de su hija de 13 años.

La mujer dijo que en la procuraduría le aconsejaron “llegar a un acuerdo” con los violadores; que el médico legista no quiso certificar la violación; que el agente del Ministerio Público, Erwin Colín Rocha, falseó los hechos y aisló horas a su hija cuando acudió a declarar, y que un tal “licenciado Ramiro Estrada” fue enviado por el ayuntamiento de Metepec para apoyar al presunto violador, Diego Jair, de 18 años.

Estos casos presentan el mismo patrón de impunidad con el que opera la procuraduría mexiquense hacia los delitos cometidos contra las mujeres. Esta misma procuraduría que cuando gobernó el estado Enrique Peña Nieto investigó el caso Paulette –la niña de nueve años desaparecida de su casa y hallada asfixiada ahí mismo–, la que no condenó a ningún policía por la barbarie de Atenco, la que no ha podido contener los feminicidios.

Esta entidad –que se quedó con el título que ostentaba Ciudad Juárez de “la tierra de los feminicidios”, según el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios– presenta un índice de violencia contra la mujer de 54.1%, que duplica al promedio nacional, de 23.2%. Y entre enero de 2005 y agosto de 2010 fueron asesinadas 922 mujeres, y la violencia sexual supera la media nacional.

Nueva Ciudad Juárez



Basta un vistazo a la prensa local para advertir la magnitud del problema. Además de los casos aislados de familiares o conocidos que forzaron el acto sexual, se sabe de la existencia de bandas o violadores seriales, como un sujeto identificado como Poncho, quien violó a 30 mujeres y mató a tres en Atizapán.

O tres policías municipales de Tlalnepantla que violaron a una niña de 14 años. O una banda de taxistas acusados de violar a 14 mujeres en Atenco. O los maestros de karate de Toluca que violaron a sus alumnas y las fotografiaron desnudas. O la banda de violadores de al menos siete mujeres en combis del servicio público.

Otras notas dejan manifiesta la ­desesperación de la población ante el fenómeno, como la detención, en el municipio Santo Tomás de los Plátanos, de Alicia Hernández Pompa y su hija de 17 años que en legítima defensa asesinaron a un vecino que se metió a su casa a violar a la adolescente.

O el intento de linchamiento en San Salvador Atenco de dos violadores, rescatados finalmente por la policía. O las manifestaciones de familias afuera de la primaria Emiliano Zapata, en Almoloya, por presuntas violaciones sexuales del personal a los niños.

A pesar de los cambios de gobierno, de procuradores, de subprocuradoras y fiscales de feminicidios, el fenómeno parece ir al alza.

La exsubprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género de la PGJEM, Italy Ciani Sotomayor, manifestó que en el Valle de Toluca los taxis piratas y colectivos se convirtieron en un “foco rojo” por el aumento de las violaciones. Semanas después renunció a su cargo por el escándalo de la fuga del violador y multihomicida El Coqueto.

“Ella tenía información de varios casos, había investigado cosas, pero nunca nos comparten esa información de violaciones y feminicidios”, lamenta Esperanza Arias.

El pasado 8 de febrero violaron a Karina (nombre ficticio) en la zona comercial de Metepec, en el Valle de Toluca, que se ha poblado de centros comerciales donde laboran muchas mujeres que en las noches regresan solas a sus casas.

Sandra, su madre, narra a Proceso que esa noche su hija de 21 años viajaba en un taxi colectivo del que se fueron bajando los pasajeros. Cuando su hija quedó sola el conductor la obligó a punta de pistola a pasarse al asiento del copiloto. Le exigió que le diera su dinero y, en castigo porque no traía más que el importe del pasaje, la amenazó con violarla y le tapó la boca, siempre apuntándole con el arma.

“Se estacionó junto a una fábrica de cemento. Estaba oscuro. La violó en el taxi. Ella no pudo hacer nada, él tenía mucha fuerza, recuerda que olía muy mal. Él tenía como 27 años”, cuenta Sandra.

Al final el agresor le dijo que se bajara, que se hincara sobre el pavimento y no volteara a ver el carro porque si desobedecía le daría “un plomazo”.

“Cuando llegó no podía ni hablar, estaba como con el cuerpo dormido hasta que comenzó a gritar: ‘¡Me violaron, me violaron!’ La empecé a tranquilizar. Salimos a Tenango a ver si localizábamos al tipo y luego a comprarle pastillas en la farmacia.”

Las mujeres se animaron a poner la denuncia el 10 de febrero, pero cada vez que iban a solicitar avances les decían que la computadora no tenía sistema, que estaba de descanso el Ministerio Público, que no encontraban el expediente o la declaración, aunque la sometieron a interrogatorio cuatro veces.

“Karina les dijo que si tenía que ser hija de un presidente para que le hicieran caso. Pero no nos hicieron caso y nos desesperamos. Nunca iban a hacer nada. En tres meses no nos llamaron a ninguna cita, sólo nos decían: ‘Capaz que ya huyó’. Hasta que mi hija me pidió que ya no le busque, que dejara el asunto”, explica Sandra.

La falta de justicia hizo que la joven empeorara. “Se la pasaba llore y llore, le entró una desesperación, una angustia. Gritaba: ‘Estoy sucia’, ‘¿por qué me pasó a mí’?. Una situación muy fea que no quisiéramos recordar”, dice su mamá, la voz entrecortada. Las psicólogas que le asignaron en la procuraduría sólo la regañaban, así que también desistió de la terapia.

“Ha costado tiempo, pero ya la noto diferente, feliz –narra Sandra también emocionada– ya está en la escuela, conoció a un niño que le dice que está muy bonita y otra vez se emociona, otra vez está volviendo a ser la que era.”

Estos ocho meses Karina ha ido recuperando la autoestima y confianza en la vida. Lo que nunca va a recuperar es la confianza en las autoridades.

http://www.proceso.com.mx/?p=319017

martes, 12 de marzo de 2013

México, veinte años de lucha contra el feminicidio

Ciudad de México.-Por AMARANTA CORNEJO HERNÁNDEZ
FOTO: CLAYTON CONN

A veinte años de que salieran a la luz pública los feminicidios en Chihuahua, las madres y miles de solidarios salieron a las calles para denunciar que el fenómeno no sólo no ha parado, sino que se ha extendido a todo el país, y que las legislaciones creadas para combatirlo no han sido suficientes.

El viernes 8 de marzo de 2013 se realizó la marcha por el Día Internacional de la Mujer, convocada por  la Coordinadora 8 de Marzo Combativo, un grupo de organizaciones de mujeres, feministas, de derechos humanos, estudiantes, sindicatos y activistas a título individual, para denunciar todos los casos de feminicidios en el país.

La consigna este 2013 fue que si el Estado no ha podido garantizar a las mujeres el respeto de sus derechos, nosotras nos organizamos, movilizamos y actuamos sororalmente para denunciar la alarmante situación en el país, a la vez que se hace sentir el apoyo a todas las mujeres que han sido víctimas del feminicidio.

Pasadas las cuatro de la tarde, llegaron desde Chihuahua algunas madres que integran el Comité de Madres de Juárez. En el Ángel de la Independencia ya había varios grupos y personas esperándoles entre performances, mantas, cartulinas y música. Minutos más tarde comenzó la marcha. La primera parada fue frente a la representación oficial del estado de Chihuahua, para después dirigirse a las oficinas centrales de la Secretaria de Gobernación. Así como en la Ciudad de México se realizó una marcha, en otras ciudades mexicanas, como Ciudad Juárez, Puebla y Xalapa se realizaron sendas marchas con la misma consigna.

¿Por qué el feminicidio?

El feminicidio es definido como el extremo de un continuo de terror contra mujeres y niñas, que incluye diversas formas de humillación, de abandono, de terror y la aceptación de que las mujeres y niñas mueran como resultado de actitudes misóginas y de prácticas sociales de desprecio, de maltrato físico y emocional, de hostigamiento, de abuso sexual, de incesto.

A partir de 1993, Ciudad Juárez, Chihuahua, cobró notoriedad internacional por las decenas de casos de asesinatos de mujeres. En esos años circularon diversas hipótesis que intentaban explicar los motivos para tales asesinatos. Parecía haber un perfil de mujer que era más vulnerable. Entre una teorización y otra, más y más mujeres desaparecían. A veces se encontraban los cuerpos sin vida de algunas de estos cientos de mujeres. Diversos grupos de mujeres, feministas o no, comenzaron a movilizarse para hacer visible esta situación. Se exigía la búsqueda de las mujeres desaparecidas, así como la investigación de los asesinatos de aquellas que habían sido encontradas muertas, el castigo a los responsables y la reparación del daño. En suma, se exigía justicia.

“Feminicidio institucionalizado, negocio de Estado.”

A la fecha se calcula que en el estado de Chihuahua han sido asesinadas más de 500 mujeres. El panorama empeora cuando se revisan los números a nivel nacional. El 61 por ciento de los feminicidios son perpetrados en los estados de México, Chihuahua, Distrito Federal, Guerrero, Baja California, Jalisco, Michoacán y Veracruz.  El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF)  documentó “entre enero de 2007 y diciembre de 2008, mil 221 homicidios dolosos contra mujeres y niñas en 12 entidades, y en el 2009 se documentaron  459 asesinatos  en 16 entidades de la República Mexicana durante el periodo de enero a junio”.

La Coordinadora 8 de Marzo Combativo declara que entre 2010 y 2012, 3 mil 976 mujeres han desaparecido. De estas, mil 200 desaparecieron en el estado de Chihuahua. Sin embargo, se presume un subregistro ya que las informaciones divergen según la fuente. Por ejemplo, el informe “Feminicidio en México. Aproximación, tendencias y cambios, 1985-2009”, realizado por la Comisión Especial para el Seguimiento de los Feminicidios, Organización de las Naciones Unidas (ONU)- Mujeres y el Instituto Nacional de Mujeres de México, reporta que en los últimos 25 años se han registrado en México 34 mil 176 muertes de mujeres en las que se presumió un homicidio. Según este informe, alrededor de 7 mil  muertes ocurrieron entre 2005 y 2009.

Esta violenta realidad se afianza con la actitud omisa del Estado mexicano. En 2009  la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoCIDH) lo condenó por el llamado “Caso del campo algodonero”, llamado así por un lugar donde en 2001 fueron encontrados los cadáveres de ocho mujeres. A la fecha, el Estado mexicano no ha reparado el daño a las víctimas. Otro grave ejemplo es la situación que llevó a diversos grupos de mujeres y feministas a exigir que se declarara la alerta de género en el estado de México durante la gubernatura de Enrique Peña Nieto, actual presidente el país. Él se negó. Lo que sí hizo fue apoyar la propuesta de tipificar al feminicidio como delito. Esto ha quedado como letra muerta: los casos de feminicidios en esa entidad suman 955 por año.

Entre quienes participaron en la marcha hubo quienes, como Isaura Castelao, reconocieron que en los feminicidios “específicamente de Ciudad Juárez, hay intereses políticos y económicos que son muy difíciles de romper.” Por su parte, Miguel señala que en el feminicidio “se mezclan intereses políticos de mafias y de corrupción, y las mujeres han pagado con su vida esos intereses políticos de narcos.”

La insuficiencia de los instrumentos legales.

En 2007, en México se decretó la “Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia”, la cual, a grandes rasgos, busca prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. Lo anterior implica erradicar todo tipo de discriminación que impida a las mujeres ejercer sus derechos y libertades fundamentales. No obstante la promulgación de esta ley, únicamente 14 estados del país han tipificado al feminicidio como un delito.

Jurídicamente el feminicidio está tipificado como un delito que afecta la libertad, integridad física, seguridad y vida de mujeres y niñas.

Si bien existen instrumentos legales, estos no son suficientes; es decir, las autoridades son omisas en el cumplimiento de la ley, lo cual se puede explicar como una falta de voluntad política, o bien como una cuestión cultural. Esto último quiere decir que en la cotidianidad la violencia contra las mujeres, incluido el feminicidio, es considerado como una práctica “normal”. No hay una reflexión de que este tipo de violencia se da porque vivimos en sociedades injustas también en cuanto al género.

Obed, un joven que participó en la marcha, señala que “debemos dejar de ver lo que nos dice el sistema, de que debemos ver a la mujer como un objeto.” En este sentido, los medios de comunicación masiva son cómplices de la naturalización de la violencia feminicida. De acuerdo a la agencia de noticias Cimac, el 55 por ciento de las notas periodísticas presentan al asesinato de mujeres como casos de homicidio y no de feminicidio. Esta visión abona a la naturalización de la violencia de género porque invisibiliza las raíces del problema. En palabras de Diego, estudiante en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “el sistema nos está educando de forma patriarcal que implica no aceptar las diferencias entre hombre y mujeres, sino verlas como razones para que les peguen a las mujeres, que la violen.”

La solidaridad y la sororidad en la marcha.

El 8 de marzo de 2013 se conmemoraron 20 años de violencia feminicida en Ciudad Juárez, Chihuahua, lo cual, dijeron las manifestantes, es también la conmemoración de 20 años de organización y lucha de grupos de mujeres y feministas en esa ciudad, en ese estado y en todo el país.

La marcha estuvo conformada mayoritariamente por hombres y mujeres jóvenes pertenecientes a diversos colectivos y organizaciones. Había mujeres que portaban cruces pintadas de rosa, otras que usaron su cuerpo como lienzo donde escribir sus demandas para exigir justicia, había hombres con faldas y vestidos como forma de protesta por la violencia feminicida y para hacer notar su solidaridad con las mujeres. Aunque era una marcha colorida y vistosa, la consigna principal era la denuncia de los feminicidios en Chihuahua y el resto del país, y la solidaridad con todas las mamás que han perdido a sus hijas.

Norma Carrillo explicó que asistió a la marcha para solidarizarse con las mamás de las mujeres asesinadas o desaparecidas, y también para conmemorar lo que otras mamás han hecho por sus hijas. En ese sentido, Isaura Castelao dijo que respondió a la convocatoria de la marcha como una forma de hacerles saber a las mamás de las mujeres asesinadas que las admira por “ser sumamente valientes al salir a las calles a luchar por sus derechos y que no están solas.” Por su parte, Edith reconoce que vino para “solidarizarse con las mamás que han perdido a sus hijas sin que el Estado haga nada.”

¿Qué hacer?

Ciertamente, como apuntó Luis Emilio, integrante del #YoSoy132 Tlalpan, la movilización social y la organización de las mujeres son formas que pueden ayudar a detener los feminicidios. Sin embargo, entre los manifestantes había quienes aportaban otras ideas. Al intentar decir sus ideas hubo quienes guardaron silencio unos segundos antes de hablar, y hubo quienes lloraron. Reconocieron que hay más de una solución que puede venir desde la gente, sin esperar nada del Estado.

Elizadek, quien iba acompañada de su pequeña hija, opina que uno de los pilares para cambiar la situación de violencia feminicida es educar a los hijos e hijas y concientizar a la gente sobre la violación a los derechos que implica el feminicidio. Diego opina que una forma de abonar al cambio es “informarse acerca de las reivindicaciones feministas y los derechos de las mujeres y esto conlleva una responsabilidad muy grande, que es llevarlo a la práctica. Esto es no caer en los machismo, micromachismos, misoginias.”

Por su parte, Miguel señala que la solución es cambiar todas las estructuras porque el problema es profundo. Siguiendo esta idea, Edith apunta que como servidora pública tiene un deber con los derechos de las mujeres, y que se debe unir a sectores como la academia, además de incluir a los hombres en la resolución de la problemática. Karina concluye diciendo que se debe involucrar a toda la gente para crear comunidad y resolver desde ahí el problema de los feminicidios.

Publicado el 11 de marzo de 2013 en desINFORMEMONOS periodismo de abajo
http://desinformemonos.org/2013/03/reportaje_amaranta/

lunes, 7 de enero de 2013

Mujeres tarahumara se organizan contra violencia de género


Víctimas de agresiones por parte de sus parejas, activistas indígenas difunden la idea de que los golpes y violaciones no son normales.

Carlos Coria / Corresponsal

CHIHUAHUA, 6 de enero.- Al igual que en las grandes ciudades, como Chihuahua y Juárez, las mujeres de la Sierra Tarahumara son víctimas de la violencia de género, pero, en esta región los casos son extremos, ya que se han presentado casos de madres de familia atadas a árboles como animales, u otras que han sido lesionadas con un hacha.
Para el Instituto Chihuahuense de la Mujer (ICHIMUJE), el caso se tornó sumamente delicado, al descubrir que no se puede dar el mismo tratamiento a una mujer indígena que a una que habita en una zona rural.
Las acciones sin embargo han resultado exitosas para atender a personas y familias violentadas.
Actualmente, mujeres de la región combaten el maltrato mediante la construcción  de refugios en la sierra para proteger a quienes han sufrido algún tipo de violencia.
Dentro del Instituto Chihuahuense de la Mujer, las víctimas comentan, con dolor, el caso de una de sus compañeras que permaneció atada a un árbol en el patio de la casa de su esposo.
La rarámuri fue rescatada con lesiones físicas y sicológicas por trabajadoras sociales de la región, quienes se han dedicado a difundir los derechos de las mujeres en toda la sierra de Chihuahua.
Estos casos alertaron al Instituto de la Mujer, porque a pesar de tener los medios para ayudar a las mujeres maltratadas, la situación con las tarahumaras es completamente distinta a las de la zona urbana.
Muchas de las víctimas de estas conductas fueron llevadas a albergues y refugios en Chihuahua o Ciudad Juárez, pero no se adaptaron al tipo de vida occidental.
La labor fue dura, desalentadora e incluso  frustrante. De inmediato se dieron cuenta que la situación de las mujeres rarámuri maltratadas en la sierra es un caso peculiar.
Ellas tienden a ser extremadamente tímidas, reservadas y consideran que la violencia de sus esposos contra ellas o sus hijos, es normal.
Multiplican la igualdad
Otras mujeres víctimas propusieron una solución, y entonces caminaron kilómetros de bosque, llanuras y serranías, para apoyarlas, para empoderarlas ante la violencia masculina o machista.
Una de estas multiplicadoras es Carmen Palma Cobos, oriunda de la comunidad de San Elías, en el municipio de Bocoyna, muy cerca del poblado turístico de Creel.
“Todas somos ignorantes”, dijo tras capacitarse en el ICHIMUJ.
Carmen se armó de valor para salir a las comunidades a decirles a las mujeres que la violencia no es normal.
“Todos dicen que sí, que todas hemos sido violentadas de una u otra forma, es difícil, porque las persona que es violentada no se acerca, como que todo lo esconde, entonces tenemos que ganarnos la confianza y tenemos que ver que algo le está pasando, tenemos que buscarla”, dijo.
Como a ella, el ICHIMUJ ha capacitado a otras 19 mujeres tarahumara, las llamadas multiplicadoras.
Al respecto, Liliana Valencia, vocera del Instituto, dijo admirar a quienes que se capacitan, porque son mujeres que de inmediato se empoderan y se convierten en líderes de su comunidad.
Este diario recorrió, junto con ellas, los albergues de Bocoyna, en las comunidades de Creel y Sisoguichi.
Una de estas mujeres que rompió el hilo de la violencia es Margarita, o Mague: “Yo le digo a él, porque me golpeaba, nomás porque hay mucho alcohol, mucho pisto que toma él, pero ya con las pláticas ya no hay tanta violencia contra quienes hemos ido. Los hombres dicen que está bien que les digan que no deben golpearlas”.
Sin embargo, la tarea es difícil.
Hay que recorrer grandes distancias, kilómetros de sierra, cerros y caminos sinuosos.
Cuando se puede se hace en camión, en mulas, burros o a pie. Son cuatro comunidades que por fuerza deben visitar al año y extender sus conocimientos en contra de la violencia de género.
En otras ocasiones, deben dejar su labor, amenazadas por la violencia de los narcotraficantes.
Pero como Carmen, dicen que el esfuerzo vale la pena, porque la violencia contra la mujer indígena es un problema muy grave y desgarrador.
Otras, en solidaridad, se suman a la labor para analizar el fenómeno, se trata de Ángela Mancinas Reyes, trabajadora social, y Fabiola Rocha Valdez, sicóloga de profesión.
Ángela acompañó a la Unidad Itinerante, visitando comunidades indígenas, y quien también hace las veces de intérprete por ser oriunda de la región y descendiente de la raza tarahumara.
Ella asesora a las familias sobre salud, economía, violencia y hasta cuestiones legales.
Compartió cómo se ha complicado   esta labor: “Antes teníamos problemas porque no llegábamos a las comunidades que tenían terrenos muy quebrados o nos atascábamos, o de plano no podíamos llegar”.
Y añade: “La comunidad de Kira es la más lejana, hacíamos una hora y media, en el municipio de Batopilas y la quitamos de la ruta por la violencia y la inseguridad, por eso esa ruta la tuvimos que quitar. Pero si no vamos ellas nos hablan, y eso nos da una gran satisfacción de poder ayudar a mi gente indígena”.
Fabiola, su compañera de viajes, añadió que toma unas ocho sesiones ayudar a una mujer indígena violentada por su pareja.
La mayoría sufre de golpes, violencia sicológica e incluso la violencia sexual, la cual es aceptada por la comunidad.
Carmen, una de las primeras multiplicadoras que recibió una remuneración económica por su labor, dice que en ocasiones el trabajo es difícil porque las pláticas las tienen que hacer frente a las mujeres maltratadas y sus esposos.
“Ellos no nos dicen nada, pero también aprenden”, explica.
Un caso de San Elías es el de Celso Miguel Cobos Cruz, de 48 años de edad, quien dice que aprendió de las multiplicadoras, como Carmen, que no se debe pegar a la mujer.
Incluso comentan que a pesar que la violencia entre parejas de indígenas y de criollos o chabochis es similar, en el caso de los hombres tarahumaras aprenden más rápido y dejan de hacerlo casi de inmediato cuando se les dan las pláticas.
Celso Miguel así lo refiere y dice que antes para su familia y muchos de su comunidad el problema era la violencia en sus viviendas, contra las mujeres o los hijos.



jueves, 6 de diciembre de 2012

LA OTRA HERENCIA: LOS DESAPARECIDOS investigación especial

Foto; cuartoscuro
Por: Adriana del Moral Espinosa - diciembre 4 de 2012


En México, durante el Calderonismo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) tiene el registro de 24 mil 91 personas reportadas como extraviadas o no localizadas. Esta cifra es 17 veces mayor a la de los desaparecidos políticos en México entre 1962 y 1987, que según el “Informe de misión a México. Grupo de Trabajo de la ONU sobre las desapariciones forzadas”, fueron mil 350. LOS NÚMEROS TIENEN ROSTROS Cada una de esas ausencias tiene nombre, rostro y una familia que vive destrozada por la incertidumbre. Yahaira Guadalupe Bahena López es una de las desaparecidas.  La joven de 19 años fue sacada de su domicilio por un comando de hombres armados en Tlacolula de Matamoros, Oaxaca, el 13 de abril de 2011, y desde entonces no se sabe de ella.  Hacía casi dos años que estaba casada con un militar de fuerzas especiales y su madre Margarita López Pérez ha peregrinado por distintas instituciones para saber de su paradero. Margarita incluso realizó una huelga de hambre de siete días frente a la Secretaría de Gobernación (SEGOB) para exigir a las autoridades respuesta sobre el caso de su hija y otros desaparecidos.

foto; cuartoscuro
El 20 de septiembre de 2011 le dijeron que había aparecido el cuerpo de su hija, pero ella ha realizado de manera particular estudios de ADN que han resultado negativos, por lo que solicitó la intervención del equipo de antropólogas argentinas que trabajan para la Corte Interamericana. Una de sus peticiones actuales es que se le entreguen los resultados de los estudios que el FBI realizó al cadáver hace seis meses. “Quiero saber si el cuerpo que está ahí es de mi niña o no, para poder darle sepultura, o de lo contrario que se pongan a buscarla”, explica entre lágrimas.


De acuerdo con la Procuraduría de Justicia del Estado de México (PGJEM), de enero del 2010 a febrero del 2012 se reportaron en total dos mil 509 personas ausentes, de las cuales 568 son mujeres menores de edad. Por su parte, el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) registró tan sólo en 2011 más de 600 desapariciones de mujeres de entre 10 y 20 años en la entidad.

Tomado de SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/04-12-2012/449258. da clik para leer nota completa.

martes, 10 de mayo de 2011

Los rostros de la maternidad en México

Por Guadalupe Cruz Jaimes

México, DF, 9 may 11 (CIMAC).- E1 deseo “natural” de procrear puede ser el deseo de reafirmar la propia femineidad, de rejuvenecer, de unirse a un compañero, de llenar el hueco dejado por hijos mayores o de asegurarse una vejez acompañada, sostiene Marta Lamas, investigadora del Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG), en el artículo “Madrecita Santa”, contenido en el libro Mitos mexicanos.

En México, hay 30 millones 475 mil mujeres en edad fértil, de las cuales 4 millones 754 mil tienen un hijo, 6 millones tienen dos, y 9 millones 81 mil tienen tres o más hijos. El número de madres en el país asciende a casi 20 millones, según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Enadid) 2009.

Las mujeres mexicanas de entre 45 y 49 años de edad tienen en promedio 3.3 hijos, de acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2010.

Alicia forma parte de los 20 millones de mamás que hay en este país. Madre de dos hijos universitarios, ella pensó en ser mamá hasta que se casó. “Yo no lo tenía planeado, pero mi esposo sí quería tener un bebé. Y a los dos años de casada me embaracé”. Su segundo hijo fue planeado pero “no tanto por ser madre otra vez, sino por darle un hermanito a mi hijo”.

Para ella, ser madre ha sido “difícil”: “No sé como saqué adelante a mis hijos, me costó trabajo hacerlo debido a que soy una mujer con muchos miedos. Por mi inseguridad pensaba que no los podía educar”, relata.

“Tengo un esposo que cree que los hijos sólo son de la mamá y nosotras debemos cuidarlos, educarlos, amarlos. Siento que me hizo falta el apoyo”, comenta Alicia con nostalgia.

CONSTRUCCIÓN CULTURAL

La investigadora feminista Lorena Saletti, de la Universidad de Granada, España, dice en su obra “Propuestas teóricas feministas en relación al concepto de maternidad” que el amor maternal surge en el siglo XVIII como un concepto para obligar a las madres a garantizar la educación de sus hijos.

Explica que el instinto maternal es una construcción cultural y social que se caracteriza por el amor “espontáneo, inmutable e incondicional que surge en toda mujer hacia sus hijos, creando en las mujeres la obligación de ser ante todo madres”.

Lilia es de las mujeres que piensa que la maternidad es el paso “lógico” tras el matrimonio. Ella decidió embarazarse a los 33 años. Es madre trabajadora de una niña de ocho años y cuenta que “lo complicado ha sido encontrar a alguien de confianza que la cuide; hasta ahora me han ayudado mi cuñada y mi mamá”.

Para Marta Lamas, la maternidad es un trabajo ligado a la afectividad, un trabajo de amor por el que las mujeres reciben una “dosis más o menos elevada de gratificación psíquica y de poder en el campo interpersonal de la familia y la pareja”. La antropóloga considera que esta labor puede ser culposa cuando las madres no pueden cumplir con el “mandato social”.

Lilia ha sentido esa culpa: “Al principio me daba remordimiento dejar a mi niña con mis familiares, pero los hijos tienen que aprender que las cosas cuestan porque gracias a nuestro trabajo podemos darles lo que necesitan”.

Alejandra, otra madre trabajadora, comparte el mismo sentimiento: “A los tres meses de casada me embaracé, tenía 26 años, y aunque no lo tenía planeado dije ‘sí quiero tener un bebé’. Cuando trabajas es angustiante dejarlos en la guardería, sientes culpa que no se puede quitar”.

SUEÑOS PERDIDOS

Saletti recalca que las representaciones del amor materno como hecho instintivo que se supone se manifiesta desde la infancia de toda mujer, son socialmente construidas.

Regina, de 58 años de edad, tuvo su primer hijo a los 27 años de edad, aunque desde que era adolescente “decía que quería tener cuatro: dos niñas y dos niños, pero sólo tuve tres”. Para ella la maternidad ha sido “la experiencia más grande, la sensación de dar vida a otro ser no se puede explicar”.

A diferencia de Regina, Ana se embarazó a los 15 años de edad. “Estaba en mi primer año de prepa y una maestra me ayudó a tramitar el seguro facultativo para que pudiera dar a luz en el IMSS”, relata.

“No tenía planeado embarazarme, yo quería hacer muchas cosas, que se hicieron más difíciles y otras imposibles cuando nació mi bebé”. Ana aprobó la mayoría de sus materias pero se fue a trabajar de mesera en un restaurante.

“Siento que perdí muchas cosas. Cuando mis amigos estaban de fiesta yo tenía que quedarme a cuidar a mi hijo, lavar sus uniformes y ayudarle en sus tareas. Me hubiera gustado estudiar contaduría pero por falta de tiempo y dinero no lo pude hacer”, lamenta la joven.

Según la Enadid 2009, nueve de cada 100 mujeres de 15 a 19 años tenían al menos un hijo en ese año.

Marta Lamas advierte que hay en la figura materna una “mentalidad victimista” que se demuestra con “amor, servicio y sacrificio”. Abunda que esa valoración social de las madres facilita que las mujeres acepten vivir la maternidad de una manera abnegada.