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jueves, 10 de septiembre de 2015

“¿Señora o Señorita?”: Cómo el lenguaje sexista perpetúa las desigualdades de género. Por Víctor Guillou Vásquez


Las alemanas se cansaron de la distinción que marca su estado civil. Hace algunos años comenzaron un cambio social para ser reconocidas como mujeres a las que no les falta nada ni nadie para considerarse plenas. El lenguaje es sexista, pero ¿cómo lo cambiamos?

“El lenguaje construye realidades”. Esa simple frase puede resumir la importancia de considerar adecuadamente las palabras que cada uno usa en la vida cotidiana. Sobre todo, si uno no está dispuesto a perpetuar las inequidades de género con las cuales convivimos, y donde las mujeres son las principales afectadas.
“¿Señora o señorita?”. Esa simple pregunta, que puede tener la cordial intensión de querer conocer el estado civil de una mujer, gatilló un profundo cuestionamiento en otras latitudes respecto de lo sexista que puede ser el lenguaje.
Fue en Alemania, hace ya algunos años, cuando las mujeres feministas comenzaron a exigir que no hubiese tal distinción. ¿La razón? La mujeres no necesitan de nada ni nadie para ser plenamente mujeres, menos de un hombre (o un marido).
“Qué exageradas”, podrán pensar algunos. Pero basta con detenerse a pensar sólo dos segundos para darse cuenta que a ningún hombre se le pregunta si es “señor o señorito”. 
El cambio paulatinamente ha ido permeando sobre todo a las generaciones más jóvenes, pero aún no termina de extenderse hacia todos los alemanes, y menos hacia otros países y sus respectivas lenguas.
Así lo explica Claudia Vera, licenciada en Alemán, que destaca el dinamismo del idioma. “Yo viví hace 24 años allá y he notado lo dinámico que es  el lenguaje. Cuando voy, llego con el bagaje de cuando vivía allá, y al llegar te encuentras con modificaciones y formas que no se usan, que denotan otras épocas”, afirma.
“Antes se hacía la distinción entre frau y fräulien -señora y señorita respectivamente- y me explicaban que el cambio se hizo a raíz de movimientos feministas principalmente”, comenta respecto del cambio, y explica que fräulien es sinónimo de mujercita. O sea, un diminutivo más potente aún simbólicamente.
“El ser casada o  no tuvo una relevancia que en la sociedad actual ya no vale”, asegura Vera, y explica que “Alemania es un país que está bastante atento al tema de hacer efectivo el estado de derecho, de cumplir con los derechos de las personas. Y cuando emergen estas demandas y reivindicaciones sociales, son temas que se discuten, los medios los abordan y se instalan en debate público. Así la gente reflexiona más críticamente y allá los medios aportan mucho en eso. De repente acá nos quedamos cortos en eso”.
Vera, que por su trabajo sigue muy ligada al país germano, cuenta que notó el cambio gracias al continuo paso voluntarios alemanes que viajan a Chile para trabajar en la Fundación Anide. “Esto es más notorio en las nuevas generaciones. Los jóvenes de ahora ya no hacen esa distinción”, indica.

Más allá de las formalidades
La distinción entre señora o señorita puede ser anecdótica, pero refleja una concepción social de género que normalmente no se discute. Tanto en Chile como en cualquier país de habla hispana, la dificultad puede recaer en que no existe un término “neutro” en cuanto al género.
En cambio, los países de habla inglesa lo tienen solucionado hace un buen tiempo. Si bien existen las palabras Misses (Mrs.) y Miss para hacer la diferencia entre una mujer casada y una soltera, en Estados Unidos durante los años 70 se empezó a usar Ms. No es considerada como una abreviación, sino más bien un término neutral, ya que se decidió que precisamente el estado civil de las mujeres no era relevante para una interlocución, tal y como sucede con los hombres.
Sin embargo, en el español, existen otros usos del lenguaje que denotan otras prácticas fuertemente relacionadas al machismo.
Para Francisco Aguayo, investigador en Masculinidades y Paternidades, el referirse a una pareja femenina como “mi señora”, corresponde a un uso más coloquial, marcando un sentido más de propiedad que del tecnicismo respecto del estado civil. Sin embargo, apunta que mayoritariamente las mujeres hablan de “su marido” cuando están casadas, pero pocas usan “mi hombre”.
El director de EME apunta que los usos cotidianos del lenguaje coloquial dan cuenta de concepciones machistas más enraizadas en la sociedad, sobre todo cuando se refiere el comportamiento sexual de las personas. “Un hombre que conquista varias mujeres, aunque tenga una pareja estable y sea infiel, sube en la valoración de sus pares. Se puede valorar que él tenga esa conducta. En cambio, en el caso de las mujeres es extraordinariamente castigada una conducta sexual ejercida libremente, tal como lo pueden hacer los hombres, y ahí es donde vienen categorías como perra, maraca, suelta, etc. Hay un trato en el lenguaje extremadamente diferenciado respecto de las mismas conductas entre hombres y mujeres y que es absolutamente discriminatorio y sexista”, afirma el también psicólogo clínico.
Para Aguayo, el simple uso de “el hombre” para referirse al ser humano denota una categorización marcadamente machista, y recuerda también los usos de títulos profesionales como abogado o médico, en los cuales su uso en femenino no es aceptado institucional y profesionalmente. “Creo que se minimiza el efecto del lenguaje. Claro, la tradición en el uso del lenguaje tiene su peso, pero se usa ese argumento para mantener el lenguaje sexista”, indica el investigador.
El psicólogo recuerda además las recomendaciones realizadas por la Real Academia de la Lengua respecto del uso del “las/los” para economizar el lenguaje. “El tema es que no tenemos alternativas en el español para referirnos a ambos géneros. Y como no hay, están estos usos de equis, de arrobas y el las/los. Pero la RAE mantiene el masculino como el genérico para los dos géneros y eso no parece adecuado. Imagino irá a cambiar con el tiempo, porque hay críticas. Lo complicado es que lo sacan en documento oficial y después la gente dice que lo hace porque la RAE así lo estipula, pero me parece que la RAE está actuando de un modo muy sexista”, asegura Aguayo.

El investigador en género apunta a que incluso en las preguntas que se le hacen a las mujeres que llegan a ser autoridades de gobierno se muestra el machismo en la sociedad., y recuerda una entrevista realizada a la actual presidenta Michelle Bachelet cuando fue electa por primera vez. “Un periodista le preguntó cómo iba a conciliar el trabajo con la maternidad, y ella muy inteligentemente elige no responder la pregunta porque esa pregunta a un presidente hombre no se la hacen, y me pareció genial”, relata el psicólogo.
“El lenguaje es muy normativo y presiona fuertemente hacia la heteronormatividad, hacia ser heterosexual y la idea de una familia tradicional. No se tolera que haya familias o parejas que no sean heterosexuales, o personas que decidan vivir solas o no tener hijos. Toda esa diversidad de posibilidades es sancionada en el lenguaje”, concluye Aguayo.
El complejo proceso de adaptación del lenguaje español a los cambios de sus sociedades ha dado pie para una discusión que de nueva tiene poco, pero de controversial bastante. Basta con mirar cómo algunos defensores de la RAE tildan de “moda” los intentos por acomodar el lenguaje oral y escrito a los nuevos tiempos, y hacerlo menos sexista. Claramente aún falta mucho por avanzar.

Fuente: http://eldesconcierto.cl/senora-o-senorita-como-el-lenguaje-sexista-perpetua-las-desigualdades-de-genero/

viernes, 8 de mayo de 2015

Marcha por la Dignidad Nacional: Madres buscando a nuestros hijos e hijas, buscando la Justicia y la Verdad


Este 10 de mayo, día en que se celebra a la Madre en México, miles de madres saldrán nuevamente a la Marcha por la Dignidad Nacional: Madres buscando a nuestros hijos e hijas, buscando la Justicia y la Verdad en la que se hará un recorrido desde el Monumento a La Madre hasta el Ángel de la Independencia, en el Distrito Federal.

Madres Chihuahuences que siguen en la búsqueda de sus hijas e hijos desaparecidos se reunieron la mañana de este viernes 8 de mayo en la Cruz de Clavos ubicada en la Plaza Hidalgo para iniciar la 4° Marcha por la Dignidad Nacional: Madres buscando a nuestros hijos e hijas, buscando la Justicia y la Verdad la cual se unirá al movimiento a nivel nacional en la Ciudad de México.

El contingente de cerca de 50 madres, encabezado por los activistas Gabino Gómez y Alma Gómez leyó la carta escrita por Elodia y Emilo Gámiz, quienes hace 41 años dirigieron  una carta al periódico Excélsior en la que reclamaban a las autoridades que informar sobre el paradero de su hijo Jacobo quien jamás regresó a su hogar.

De acuerdo a los activistas, el fenómeno de la desaparición de personas en México ha intentado minimizarse, ya sea por las autoridades federales o locales, por lo que en los últimos nueve años la sociedad aún no logra comprender en su magnitud y profundidad humana y sistémica.

De acuerdo al más reciente informe del Comité de Naciones Unidas contra las Desapariciones Forzadas señala: “La información recibida por el Comité ilustra un contexto de desapariciones generalizadas en gran parte del territorio del Estado, muchas de las cuales podrían calificarse como desapariciones forzadas”.

La marcha que tendrá lugar este 10 de mayo representa el clamor de quienes han sido separados de sus hijos e hijas para que las autoridades dejen de lado el perverso juego de ocultar la realdad con cifras oficiales.

En México son más de 26 mil personas desaparecidas y más de 10 mil migrantes desaparecidos en trance por nuestro país y el motivo por el cual estas madres luchan y buscan  en calles, dependencias, cuarteles y cárceles; montañas y desiertos para tener información.

las madres de las personas desaparecidas en Coahuila se reunirán en el Obispado de Saltillo para partir al Distrito Federal y unirse en la "IV Marcha de la Dignidad Nacional", De acuerdo a Diana Iris, integrante de la Asociación Fuerzas Unidos por Nuestros Desaparecidos en Coahuila (Fuundec), antes de la marcha habrá una serie de reuniones con diferentes autoridades, entre las que destacarán reuniones con Amnistia Internacional y con la Procuraduría General de la República (PGR).

Indicó que al Distrito Federal acudirán contingentes de madres de La Laguna, de la Región Sur y Centro.

Indicó que además, a la reunión acudirán varias organizaciones, mismas que buscan discutir sobre los mecanismos de protocolos de búsqueda, los mecanismos transnacionales para la identificación forense, entre otros temas.


Convocaron a esta marcha: FUNDEM; RED VERDAD Y JUSTICIA: COFAMIPRO Honduras, COFAMIDE El Salvador; Colectivo de familias de Guatemala; Desaparecidos Justicia; HIJOS MÉXICO; Red de Madres Buscando a sus Hijos; Familias Unidas en Búsqueda y Localización de Personas Desaparecidas; Campaña Nacional Contra las Desapariciones; Hasta Encontrarlos; Fundación Lucero; Justicia para Nuestras Hijas; Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México; AFADEM- FEDEFAM, Enlaces Nacionales, Fundación para la Justicia y el Estado Democrático de Derecho; Centro de Derechos Humanos de las Mujeres Chihuahua; Centro de Derechos Humanos Victoria Diez en Guanajuato; Centro de Derechos Humanos Juan Gerardi en Torreón; Centro Diocesano Para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios en Saltillo; Casa del Migrante Saltillo; Diócesis de Saltillo; Centro de Derechos Humanos Paso del Norte en Ciudad Juárez.

lunes, 2 de marzo de 2015

EL CUERPO COMO TERRITORIO OCUPADO. En los lugares de conflicto y guerra aumentan los abusos y violencia contra la mujer, según investigadores. Psicológicamente para los conquistadores la mujer es un pedazo de tierra más

Gaza, Irak, Afganistán, Somalia, Mali, Sudán del Sur, México... cuando un país o territorio es escenario de conflictos armados y/o represión política, la mujer resulta la más vulnerable a abusos, violencia sexual y otros tipos de agresión física y psicológica.

Esto se dio a conocer durante el Encuentro de Género “De dónde partimos y dónde estamos”, que se llevó a cabo en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL).

En dicha ponencia, la doctora María Sonderéguer, investigadora del Centro de Estudios en Historia, Cultura y Memoria de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ),  mostró el vínculo que une al cuerpo de la mujer con la noción misma de territorio ocupado.

Sonderéguer, que dirige junto al exjuez español Baltasar Garzón la Colección Derechos Humanos de la UNQ, ha centrado sus investigaciones en temas como violencia sexual contra las mujeres en episodios armados y particularmente durante la dictadura de su país, y otras de Latinoamérica.

“Nosotros hoy cuando volvemos a mirar la Segunda Guerra Mundial podemos leer y ver de qué manera las violaciones y las violencias sexuales fueron sistemáticas a lo largo de toda la guerra. No solo en situaciones de guerra, en situaciones de ocupación; no solo de ocupación, los ejércitos de liberación cuando llegaban a las distintas ciudades de Europa violaban sistemáticamente a las mujeres”.

Es decir, continúa la doctora, “las mujeres no solo fueron botín de guerra en situación de conflicto sino que estaba completamente naturalizado que hubiera violaciones sexuales a las mujeres, cuando cualquier ejército de ocupación llega a un territorio”.

“Esto que aparece con una enorme fuerza en las situaciones de violencia y conflicto armado, también aparece totalmente naturalizado en la cultura, en los conflictos en situaciones que no son de conflicto armado, pero es la misma cuestión de lógica de territorio y soberanía”, dice María.

Esta naturalización de la violencia sexual hacia las mujeres la encontró Sonderéguer en los propios testimonios de las víctimas femeninas de los regímenes dictatoriales, no solo en Argentina, también en Perú, Guatemala, Chile y Paraguay.

Pero ¿de dónde proviene esta práctica de los ejércitos y grupos armados, paraestatales o no, por agredir a la mujer de manera sexual en esos casos?  La doctora llega entonces al concepto del “cuerpo-territorio” de la mujer:

“Las mujeres no tienen soberanía sobre su propio cuerpo, la soberanía territorial aparece sustentada en la lógica de los varones; en situaciones de guerra el cuerpo de la mujer es el campo de batalla, son los varones los que inscriben su soberanía en ese cuerpo”.

“Esto pasó durante la Segunda Guerra Mundial y pasó en situaciones de conflicto armado en todos nuestros países que sufrieron distintas formas de represión política, y sigue pasando en nuestros países que sufren hoy formas de conflicto armado”.

Es decir, debido a que la visión patriarcal subvalora a la mujer hasta considerarla –en un grado u otro– propiedad del hombre, entonces con su vulneración lo que se cree estar venciendo es directamente al enemigo.

“Si yo disciplino el cuerpo de la mujer, si me apropio del cuerpo de la mujer, estoy derrotando a los varones del otro grupo, me estoy apropiando de algo que es de los varones del otro grupo y demuestro virilidad. En situaciones de conflicto armado o de represión política, las violencias sexuales son una manera de inscribir en el cuerpo de la mujer la derrota de los otros varones”.

De esta manera “las nociones políticas de soberanía-territorio-campo de batalla se inscriben en el cuerpo de la mujer”.

Y es que lo más importante, destaca la también autora del libro “Género y poder, violencia de género en conflictos armados y contextos represivos”, es que al deshilvanar las agresiones y abusos sexuales a las mujeres en estos episodios armados y de opresión política, lo que queda es el edificio de relaciones de poder que rige tanto en esos periodos extraordinarios como en los que consideramos normales.

“Esto que sucede en estas situaciones de excepción, que aparecen en la lógica de la batalla o en la lógica de conflicto, son las mismas lógicas que siguen apareciendo en situaciones que parecen más particulares”.

El ejemplo más claro es el derecho al aborto, en cuyo abordaje el concepto de la soberanía sobre el cuerpo de la mujer está justo en el centro.

“Lo que está en discusión en  la cuestión del aborto es la noción de soberanía, de quién es el cuerpo de la mujer, quién define la soberanía sobre los cuerpos de las mujeres.  La estructura de género es una estructura violenta que indica relaciones de poder, es una estructura en la cual el cuerpo de la mujer es territorio de lógica de poder entre varones”.

“Las mujeres tienen naturalizadas sus expectativas, dentro de esas expectativas –no solamente en situaciones de conflicto armado y represión política– la violación sexual aparece como algo que forma parte de su horizonte de posibilidades y, por ende, cuando denuncia frente una comisión de la verdad o justicia en muchos casos lo decían como un caso secundario: ‘me pasaron una serie de cosas a mi marido, a mis hijos o a mí y, además, me violaron’”.

Sonderéguer advierte que mientras no nos interroguemos sobre la manera en que construimos las feminidades y masculinidades (donde hay un “núcleo de violencia), no desmontaremos este esquema patriarcal –descubierto por la perspectiva de género–, y con él, estas violencias con estos significados.

referencia:http://www.reporteindigo.com/piensa/sustentabilidad/el-cuerpo-como-territorio-ocupado

viernes, 12 de diciembre de 2014

Edomex: el paraíso de las violaciones

REPORTAJE ESPECIAL de MARCELA TURATI
5 DE SEPTIEMBRE DE 2012

El Estado de México está convertido en un infierno para las mujeres. Ahí el número de violaciones sexuales rompe la media nacional y en muchos casos este crimen viene acompañado del asesinato de la agraviada. Varios casos recogidos por este semanario así lo demuestran. Y pese a que en teoría los castigos para los violadores son severos y se ha planteado radicalizarlos más, la impunidad para el delincuente sigue siendo la norma.

TOLUCA, MÉX. (Proceso).- “Ya no creo en los hombres”, dice con la mirada dura, sin alma. La brillantina con la que colorea sus párpados, los broches rosas que adornan su pelo, el collar del que cuelga una estrella y la sudadera estampada con corazones delatan que sigue siendo una niña, una adolescente con el corazón envejecido. “No soporto que un hombre esté a mi lado y no puedo ser novia de nadie”.

El 28 de junio de 2011, cuando tenía 16 años, Carmen (como la llamaremos aquí), habitante de Chimalhuacán, había sido contratada como ayudante por el elotero Luis Francisco Duarte Rivera, quien al terminar la jornada en el tianguis le dijo que no le pagaría hasta que lavara los trastes en su casa. Una vez ahí, aprovechando que estaban solos, la tomó con fuerza, la jaló hasta la cama, le quitó la blusa y el pantalón, le abrió las piernas, comenzó a tocarla violentamente, a morderle los senos e intentó violarla.

“Empezó a abusar de mí. Yo le pedía: ‘Déjeme ir con mi mamá’ y él decía: ‘Nomás tantito, nomás te enseño’. Cuando me vio llorando desesperada me soltó, salí corriendo, me escondí detrás de su camioneta”, recuerda. Cuando la dejó ir le pagó 200 pesos: 100 por la jornada laboral y 100 para que se comprara unos pantalones.

“Era la primera vez que alguien me tocaba así porque yo no había tenido nada con nadie”, dice. Los médicos que la atendieron dejaron asentado en el expediente que tenía mordidas en los senos e inflamación vaginal.

Pero desde que interpuso la denuncia (la 332580260911) fue amenazada y denigrada varias veces por el personal encargado de impartir justicia. El psicólogo Jorge de la Rosa, de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) le decía que exageraba. Su abogada defensora (Teresa Pérez López) le advertía que la llevarían a la cárcel por haber levantado una denuncia por violación cuando lo ocurrido fue un “intento de penetración”. El agente del Ministerio Público Dagoberto Álvarez Hernández la acusaba de mentirosa y el imputado y su familia comenzaron a acosarla.

Ocho meses después Carmen acudió con Emerenciana López Martínez, Doña Mere, la luchadora social que ha dedicado su vida a impulsar la justicia en ese municipio mexiquense marginado –el de Chimalhuacán– y a la que por su fiereza se le cuadran hasta los procuradores. Entonces el caso fue tomado en cuenta. El pasado 24 de febrero logró un castigo para el elotero: lo obligaron a pagar 15 mil pesos por los daños. A Carmen esa sentencia la dejó más ofendida.

“Hay semanas que a mi casa llegan tres, cinco mujeres diciéndome que las violaron, que están a vuelta y vuelta con el Ministerio Público hasta que se cansan porque ahí no hacen nada. O mujeres que llegan todas golpeadas porque las quisieron matar y que luego terminan asesinadas. Pero las autoridades están a favor de los delincuentes, nomás los protegen”, se queja Doña Mere.

La acompaña para esta entrevista la mamá de Esperanza (no es su nombre real), una niña violada por tres vecinos en 2006, cuando tenía nueve años.

“Mi hija quería justicia porque decía que no quería que a otras niñas le hicieran lo mismo y se careaba con ellos en las audiencias; estaba firme, muy valiente. Pero aunque hicimos lo humanamente posible no hubo justicia. Ella no cree en la justicia, ya tiene 16 años, entró a la prepa y quiero olvidar todo”, dice la joven madre, llorando, aún con culpa.

Los casos de Carmen y Esperanza se repiten cada semana en el Estado de México. A la par de los feminicidios, las violaciones sexuales contra mujeres y niñas van en aumento y en ambos casos la impunidad parece garantizada.

La reportera ha solicitado desde hace más de un mes entrevistas en la PGJEM y en la fiscalía de delitos sexuales, sin que hasta la fecha haya una respuesta.



Tierra de escándalos



El Estado de México constantemente está envuelto en escándalos sexuales de gran envergadura. Los más recientes son los de las siete jovencitas violadas y otras varias abusadas frente a sus compañeros durante un retiro espiritual en un rancho ecológico de Chalco. Y la fuga y recaptura de César Armando Librado, El Coqueto, quien violó y mató por lo menos a siete mujeres. Y las bandas de violadores que operan en taxis y microbuses piratas. Y las 26 mujeres violadas por policías en castigo por haber participado en la revuelta de San Salvador Atenco, en una acción represiva que el exgobernador Peña Nieto reivindicó durante su campaña electoral.

Según cifras oficiales en el Estado de México se denuncian 6.5 violaciones sexuales cada día. Esta cifra queda muy lejos de la realidad, ya que ocho de cada 10 casos no se denuncian.

De acuerdo con estas cifras tomadas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública –publicadas por Milenio– Chalco ocupa el primer lugar estatal en violaciones con una tasa de 4.7 ataques por cada 100 mil habitantes al año y va al alza. Le siguen Cuautitlán y Cuautitlán Izcalli con una tasa de 2.8 ataques de ese tipo, Nicolás Romero con 2.6, La Paz con 2.4 y Tlalnepantla y Naucalpan con 2.3.

Si en un semestre se denuncian 7 mil 178 violaciones sexuales en el país, mil 184 corresponden al Estado de México, que en ese lapso presenta también 674 denuncias por otros delitos sexuales como “estupro, abuso y actos libidinosos”.

El estudio Feminicidios en México, de la Comisión Especial de Feminicidios de la Cámara de Diputados, indica que entre 2005 y 2009 la incidencia de violaciones sexuales en el Estado de México fue de 40.2 por cada 100 mil mujeres, 48% arriba del promedio nacional.

La procuraduría estatal ha reconocido que las violaciones sexuales contra niños, niñas y adolescentes en la entidad creció 270% de 2009 a 2011: pasó de 213 a 789 denuncias al año. La entidad además tiene un problema de salud pública por embarazos de adolescentes.

El delito parece haber crecido tanto que en el Congreso local se discute una ley de castración química, promovida por diputadas priistas que no encontraron suficiente el castigo de pena máxima a violadores y asesinos de mujeres, aprobado a fines del año pasado.

El pasado 24 de julio el gobernador Eruviel Ávila se declaró en favor de la discusión de la castración (inhibición farmacológica de la potencia sexual) como método para contener a los que buscan sexo a la fuerza.

Según Esperanza Arias Velásquez, de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México, de 2009 a la fecha en el Estado de México se ha incrementado 60% la tasa de violaciones sexuales.

“Una investigación que hicimos a través de distintas promotoras de salud en todo el estado nos da el dato de que por día hay ocho casos de violencia sexual, ya sea violación o actos que denigren sexualmente (como que te maltraten la vagina o te la quemen con cigarros), y en total a la semana hay 10 casos de violaciones sexuales y ocho visitas al médico”, explica a Proceso.

La activista indica que la mayoría de los casos están subregistrados porque las mujeres que han sufrido abuso generalmente no se presentan ante el Ministerio Público y sólo acuden a los servicios de salud –a veces engañan al médico para no decir qué les ocurrió–, y si el personal descubre que fueron violadas no siempre lo reporta a las autoridades.

Señala que en esa entidad el machismo permea a los funcionarios encargados de la impartición de justicia y cuando reciben alguna queja por violación, protegen a los agresores o simplemente no consideran que sea un delito.

“Los MP, principalmente de los pueblitos, tienen muy cerrada la mentalidad. Creen que el maltrato sexual es normal, no lo toman como violencia o violación. Consideran que la causante fue la chica porque después ya no quiso tener relaciones con su novio y deciden que no hay delito que perseguir; ante esta situación, ¿quién va a querer denunciar?”, dice.

Por su parte, Mónica Hurtado, de la Asociación de Derechos Humanos del Estado de México, cuestiona las propuestas paliativas de los políticos para atacar el fenómeno: “Unos diputados propusieron crear autobuses rosas (exclusivos para mujeres), ahora se aprobó la condena de 70 años para violadores y asesinos de mujeres y últimamente están con lo de las castraciones químicas, como si las violaciones no fueran también con objetos. Pero no hay una política pública que vaya a la raíz de la violencia, a la desigualdad, a la impunidad”.

La activista señala que es un contrasentido que en el estado se anuncien medidas para proteger a las mujeres y al mismo tiempo se rechace aplicar la “alerta de género” solicitada por organizaciones de derechos humanos, que obligaría a las autoridades a profesionalizarse para evitar la violencia antifemenina y a encontrar los patrones que perpetúan la impunidad.



Además, feminicidios



La amenaza está siempre latente. La nueva alerta la encendió el asesinato en Ecatepec de Jessica Lucero, de 14 años y quien el pasado 14 de julio, un mes después de que denunció por violación a Carlos García Sanjuán, de 22 años, fue hallada totalmente desfigurada, muerta a golpes y pedradas.

La familia de Jessica dijo que los ministeriales que recibieron la denuncia por la violación les pidieron 2 mil pesos para “agilizar” el trámite, y que antes de que pudieran juntar el dinero el violador cumplió su amenaza de asesinar a la niña si no retiraba la denuncia.

El mismo mes, en Chalco, fue violada y asesinada Sonia Nereo, de 16 años. El 19 de julio salió temprano de su casa para ir a su trabajo, en una tortillería, y al día siguiente fue encontrada en un lote baldío. Aparentemente dos jóvenes identificados como Carlos Ulises y Carlos César, que se trasladaban en un taxi, la interceptaron, la arrastraron hacia la hierba crecida, la golpearon y abusaron sexualmente de ella. Como se resistía, la asfixiaron con su ropa interior.

A este panorama se suman las manifestaciones que afuera del Palacio de Gobierno realizó en mayo Adriana Bustamante para exigirle al gobernador que sancione a funcionarios de la procuraduría y del ayuntamiento de Metepec por proteger a los cinco hombres implicados en la violación de su hija de 13 años.

La mujer dijo que en la procuraduría le aconsejaron “llegar a un acuerdo” con los violadores; que el médico legista no quiso certificar la violación; que el agente del Ministerio Público, Erwin Colín Rocha, falseó los hechos y aisló horas a su hija cuando acudió a declarar, y que un tal “licenciado Ramiro Estrada” fue enviado por el ayuntamiento de Metepec para apoyar al presunto violador, Diego Jair, de 18 años.

Estos casos presentan el mismo patrón de impunidad con el que opera la procuraduría mexiquense hacia los delitos cometidos contra las mujeres. Esta misma procuraduría que cuando gobernó el estado Enrique Peña Nieto investigó el caso Paulette –la niña de nueve años desaparecida de su casa y hallada asfixiada ahí mismo–, la que no condenó a ningún policía por la barbarie de Atenco, la que no ha podido contener los feminicidios.

Esta entidad –que se quedó con el título que ostentaba Ciudad Juárez de “la tierra de los feminicidios”, según el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios– presenta un índice de violencia contra la mujer de 54.1%, que duplica al promedio nacional, de 23.2%. Y entre enero de 2005 y agosto de 2010 fueron asesinadas 922 mujeres, y la violencia sexual supera la media nacional.

Nueva Ciudad Juárez



Basta un vistazo a la prensa local para advertir la magnitud del problema. Además de los casos aislados de familiares o conocidos que forzaron el acto sexual, se sabe de la existencia de bandas o violadores seriales, como un sujeto identificado como Poncho, quien violó a 30 mujeres y mató a tres en Atizapán.

O tres policías municipales de Tlalnepantla que violaron a una niña de 14 años. O una banda de taxistas acusados de violar a 14 mujeres en Atenco. O los maestros de karate de Toluca que violaron a sus alumnas y las fotografiaron desnudas. O la banda de violadores de al menos siete mujeres en combis del servicio público.

Otras notas dejan manifiesta la ­desesperación de la población ante el fenómeno, como la detención, en el municipio Santo Tomás de los Plátanos, de Alicia Hernández Pompa y su hija de 17 años que en legítima defensa asesinaron a un vecino que se metió a su casa a violar a la adolescente.

O el intento de linchamiento en San Salvador Atenco de dos violadores, rescatados finalmente por la policía. O las manifestaciones de familias afuera de la primaria Emiliano Zapata, en Almoloya, por presuntas violaciones sexuales del personal a los niños.

A pesar de los cambios de gobierno, de procuradores, de subprocuradoras y fiscales de feminicidios, el fenómeno parece ir al alza.

La exsubprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género de la PGJEM, Italy Ciani Sotomayor, manifestó que en el Valle de Toluca los taxis piratas y colectivos se convirtieron en un “foco rojo” por el aumento de las violaciones. Semanas después renunció a su cargo por el escándalo de la fuga del violador y multihomicida El Coqueto.

“Ella tenía información de varios casos, había investigado cosas, pero nunca nos comparten esa información de violaciones y feminicidios”, lamenta Esperanza Arias.

El pasado 8 de febrero violaron a Karina (nombre ficticio) en la zona comercial de Metepec, en el Valle de Toluca, que se ha poblado de centros comerciales donde laboran muchas mujeres que en las noches regresan solas a sus casas.

Sandra, su madre, narra a Proceso que esa noche su hija de 21 años viajaba en un taxi colectivo del que se fueron bajando los pasajeros. Cuando su hija quedó sola el conductor la obligó a punta de pistola a pasarse al asiento del copiloto. Le exigió que le diera su dinero y, en castigo porque no traía más que el importe del pasaje, la amenazó con violarla y le tapó la boca, siempre apuntándole con el arma.

“Se estacionó junto a una fábrica de cemento. Estaba oscuro. La violó en el taxi. Ella no pudo hacer nada, él tenía mucha fuerza, recuerda que olía muy mal. Él tenía como 27 años”, cuenta Sandra.

Al final el agresor le dijo que se bajara, que se hincara sobre el pavimento y no volteara a ver el carro porque si desobedecía le daría “un plomazo”.

“Cuando llegó no podía ni hablar, estaba como con el cuerpo dormido hasta que comenzó a gritar: ‘¡Me violaron, me violaron!’ La empecé a tranquilizar. Salimos a Tenango a ver si localizábamos al tipo y luego a comprarle pastillas en la farmacia.”

Las mujeres se animaron a poner la denuncia el 10 de febrero, pero cada vez que iban a solicitar avances les decían que la computadora no tenía sistema, que estaba de descanso el Ministerio Público, que no encontraban el expediente o la declaración, aunque la sometieron a interrogatorio cuatro veces.

“Karina les dijo que si tenía que ser hija de un presidente para que le hicieran caso. Pero no nos hicieron caso y nos desesperamos. Nunca iban a hacer nada. En tres meses no nos llamaron a ninguna cita, sólo nos decían: ‘Capaz que ya huyó’. Hasta que mi hija me pidió que ya no le busque, que dejara el asunto”, explica Sandra.

La falta de justicia hizo que la joven empeorara. “Se la pasaba llore y llore, le entró una desesperación, una angustia. Gritaba: ‘Estoy sucia’, ‘¿por qué me pasó a mí’?. Una situación muy fea que no quisiéramos recordar”, dice su mamá, la voz entrecortada. Las psicólogas que le asignaron en la procuraduría sólo la regañaban, así que también desistió de la terapia.

“Ha costado tiempo, pero ya la noto diferente, feliz –narra Sandra también emocionada– ya está en la escuela, conoció a un niño que le dice que está muy bonita y otra vez se emociona, otra vez está volviendo a ser la que era.”

Estos ocho meses Karina ha ido recuperando la autoestima y confianza en la vida. Lo que nunca va a recuperar es la confianza en las autoridades.

http://www.proceso.com.mx/?p=319017

jueves, 28 de agosto de 2014

LAS NIÑAS QUERÍAMOS SER PRINCESAS...

Porque nos obligaron.
Porque, desde pequeñitas, nos pusieron coronas, vestidos de tul, ropa que no nos dejaba jugar, porque no la podíamos manchar. Nos dijeron “qué niña más guapa” tantas veces, que nos creímos que era lo que importaba.

Y nos chutaron dosis diarias de príncipe azul, y así nos hicimos yonkies del amor, y aprendimos a necesitarlo para vivir.

Las princesas son guapas, están asustadas y se enamoran del primero que las salva. Y del segundo, y del tercero. Y esperan, encerradas en su torre, sin hacer nada para escapar de ella.

Y nosotras aprendimos a ser como ellas. Aprendimos a obligarnos a ser guapas, que significa fracasar eternamente en intentar parecerles guapas a los demás. Aprendimos a esperar a que el príncipe azul nos solucionara la vida, que significa construir nuestra existencia en torno a la idea de conseguir y mantener una pareja, y a sólo así sentirnos completas.

Aprendimos que estas dos cosas eran una pelea, que significa sentirnos amenazadas por todas las mujeres que nos rodean, no vaya a ser que sean más guapas, o que su torre le pille al príncipe más cerca.
Aprendimos a querernos poco, y sólo a costa de lo que nos quisieran otros.

Quedaos con mis vestidos de tul, mi príncipe azul, mi espejo y mi corona. Quedaos con mis complejos, mis miedos, mis vacíos y mis celos. Quedaos con todo eso que me habéis impuesto, que no lo quiero.

Porque necesito sitio para las botas, los libros, los cuchillos, los vasos y los ceniceros. Para los bolis, las fotos, los bocadillos y mis cuentos. Para los condones, la bici, los pinceles y los baberos. Para las cazuelas, los periódicos, el martillo, los clavos y los ligueros. Para bailar, correr, descansar y tirarme en la hierba a ver pasar el cielo. Para mis sueños, mis desastres y mis deseos. Para fracasar y empezar otra vez con mis proyectos. Para mis amigas, mis ligues, mis mujeres admiradas y mis no quieros. Para mi vida, al margen de lo que me aprendieron.

Quedaos con mi reino. Que a mí me hace falta sitio para el mundo entero.

Tomado de; http://www.faktorialila.com/index.php/es/portada/82-faktoria-lila-web/blog/166-las-ninas-queriamos-ser-princesas

viernes, 15 de agosto de 2014

SOBRE LAS CULPAS


Me siento culpable.....

Por no tener hijos. Por ser una egoísta que sólo piensa en sí misma, y no es capaz de ocuparse del cuidado de otras personas. Por tener envidia de las que sí los tienen.

Por tener hijos. Por no dedicarles el tiempo que necesitan y dejarles con otras personas y a veces tener ganas de salir corriendo y a veces darles de cenar tarde, comida precocinada. Por tener envidia de las que no los tienen.

Por tener pareja. Por fantasear con cómo sería encontrar a alguien que me despertara verdadera pasión, y no este calorcito rico que a veces me recuerda a unos calcetines gordos. Por tener envidia de las que son libres.

Por no tener pareja. Por no haber encontrado a alguien que me quiera lo suficiente como para que el calorcito que sigue a la pasión inicial me baste. Por no haber querido lo suficiente a quienes se han atrevido a quererme. Por tener envidia de las que tienen con quien pasar las tardes de los domingos.

Por tener trabajo. Por ganar dinero con el ejercicio rutinario de mi mediocridad discutiblemente útil. Por gastármelo en cosas que no necesito. Por no ahorrarlo para cuando lo necesite. Por no compartirlo.

Por no tener trabajo. Por haber decepcionado a quienes pensaron que iba a ser algo en la vida. Por vivir del cuento. Porque -a veces- no me importa. Porque -a veces- me importa mucho. Por no poder pagarme las copas.

Por follar. Por no follar. Por desear a quien no debo. Por no desear a quien debo. Por desear a quien me desea. Por no desear a quien me desea.

Por ir al gimnasio. Por no ir. Por comer mal. Por comer mucho. Por comer poco.
Por decir lo que pienso. Por no decir lo que siento.

Me siento culpable por ser como soy, y por no ser como esperaban que fuera. Porque no soy como creen. Y porque no soy como quisieran que fuera.

Me siento culpable por sentirme culpable.
Y veo mujeres sin culpa, sentirse culpables por lo mismo que yo. Y por lo contrario.

Y me pregunto si no será, la culpa, una estrategia para que nunca estemos contentas, para que nos dejemos culpar de lo que sea, para que encontremos siempre una excusa para agachar la cabeza.



Y me siento culpable por preguntármelo.

Publicado en facebook por ddeser Jalisco https://www.facebook.com/ddeser.jalisco?fref=ts

jueves, 1 de mayo de 2014

DECLARACIÓN CONJUNTA SOBRE LIBERTAD DE EXPRESIÓN E INTERNET

El Relator Especial de las Naciones Unidas (ONU) para la Libertad de Opinión y de Expresión, la Representante para la Libertad de los Medios de Comunicación de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la Relatora Especial de la Organización de Estados Americanos (OEA) para la Libertad de Expresión y la Relatora Especial sobre Libertad de Expresión y Acceso a la Información de la Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (CADHP).

Habiendo analizado estas cuestiones conjuntamente con la colaboración de ARTÍCULO 19, Campaña Mundial para la Libertadde Expresión (ARTICLE 19, Global Campaign for Free Expression) y el Centro para la Libertad y la Democracia (Centre for Law and Democracy);

Recordando y reafirmando nuestras Declaraciones Conjuntas del 26 de noviembre de 1999, el 30 de noviembre de 2000, el 20 de noviembre de 2001, el 10 de diciembre de 2002, el 18 de diciembre de 2003, el 6 de diciembre de 2004, el 21 de diciembre de 2005, el 19 de diciembre de 2006, el 12 de diciembre de 2007, el 10 de diciembre de 2008, el 15 de mayo de 2009 y el 3 de febrero de 2010;

Enfatizando, una vez más, la importancia fundamental de la libertad de expresión —incluidos los principios de independencia y diversidad— tanto en sí misma como en cuanto herramienta esencial para la defensa de todos los demás derechos, como elemento fundamental de la democracia y para el avance de los objetivos de desarrollo;

Destacando el carácter transformador de Internet, como medio que permite que miles de millones de personas en todo el mundo expresen sus opiniones, a la vez que incrementa significativamente su capacidad de acceder a información y fomenta el pluralismo y la divulgación de información;

Atentos al potencial de Internet para promover la realización de otros derechos y la participación pública, asó como para facilitar el acceso a bienes y servicios;

Celebrando el notable crecimiento del acceso a Internet en casi todos los países y regiones del mundo, y observando a la vez que miles de millones de personas aún no tienen acceso a Internet o cuentan con formas de acceso de menor calidad;

Advirtiendo que algunos gobiernos han actuado o adoptado medidas con el objeto específico de restringir indebidamente la libertad de expresión en Internet, en contravención al derecho internacional;

Reconociendo que el ejercicio de la libertad de expresión puede estar sujeto a aquellas restricciones limitadas que estén establecidas en la ley y que resulten necesarias, por ejemplo, para la prevención del delito y la protección de los derechos fundamentales de terceros, incluyendo menores, pero recordando que tales restricciones deben ser equilibradas y cumplir con las normas internacionales sobre el derecho a la libertad de expresión;

Preocupados porque, aun cuando se realicen de buena fe, muchas de las iniciativas de los gobiernos en respuesta a la necesidad antes mencionada no toman en cuenta las características especiales de Internet y, como resultado, restringen de manera indebida la libertad de expresión;

Considerando los mecanismos del enfoque multisectorial del Foro para la Gobernanza de Internet de la ONU;

Conscientes del amplio espectro de actores que participan como intermediarios de Internet —y brindan servicios como acceso e interconexión a Internet, transmisión, procesamiento y encaminamiento del tráfico en Internet, alojamiento de material publicado por terceros y acceso a este, referencia a contenidos o búsqueda de materiales en Internet, transacciones financieras y facilitación de redes sociales— y de los intentos de algunos Estados de responsabilizar a estos actores por contenidos nocivos o ilícitos;

Adoptamos, el 1 de junio de 2011, la siguiente Declaración Conjunta sobre Libertad de Expresión e Internet:

1.      Principios generales

a.       La libertad de expresión se aplica a Internet del mismo modo que a todos los medios de comunicación. Las restricciones a la libertad de expresión en Internet solo resultan aceptables cuando cumplen con los estándares internacionales que disponen, entre otras cosas, que deberán estar previstas por la ley y perseguir una finalidad legítima reconocida por el derecho internacional y ser necesarias para alcanzar dicha finalidad (la prueba "tripartita").

b.       Al evaluar la proporcionalidad de una restricción a la libertad de expresión en Internet, se debe ponderar el impacto que dicha restricción podría tener en la capacidad de Internet para garantizar y promover la libertad de expresión respecto de los beneficios que la restricción reportaría para la protección de otros intereses.

c.       Los enfoques de reglamentación desarrollados para otros medios de comunicación —como telefonía o radio y televisión— no pueden transferirse sin más a Internet, sino que deben ser diseñados específicamente para este medio, atendiendo a sus particularidades.

d.       Para responder a contenidos ilícitos, debe asignarse una mayor relevancia al desarrollo de enfoques alternativos y específicos que se adapten a las características singulares de Internet, y que a la vez reconozcan que no deben establecerse restricciones especiales al contenido de los materiales que se difunden a través de Internet.

e.       La autorregulación puede ser una herramienta efectiva para abordar las expresiones injuriosas y, por lo tanto, debe ser promovida.

f.        Deben fomentarse medidas educativas y de concienciación destinadas a promover la capacidad de todas las personas de efectuar un uso autónomo, independiente y responsable de Internet ("alfabetización digital").

2.      Responsabilidad de intermediarios

a.       Ninguna persona que ofrezca únicamente servicios técnicos de Internet como acceso, búsquedas o conservación de información en la memoria caché deberá ser responsable por contenidos generados por terceros y que se difundan a través de estos servicios, siempre que no intervenga específicamente en dichos contenidos ni se niegue a cumplir una orden judicial que exija su eliminación cuando esté en condiciones de hacerlo ("principio de mera transmisión").

b.       Debe considerarse la posibilidad de proteger completamente a otros intermediarios, incluidos los mencionados en el preámbulo, respecto de cualquier responsabilidad por los contenidos generados por terceros en las mismas condiciones establecidas en el párrafo 2(a). Como mínimo, no se debería exigir a los intermediarios que controlen el contenido generado por usuarios y no deberían estar sujetos a normas extrajudiciales sobre cancelación de contenidos que no ofrezcan suficiente protección para la libertad de expresión (como sucede con muchas de las normas sobre "notificación y retirada" que se aplican actualmente).

3.      Filtrado y bloqueo

a.       El bloqueo obligatorio de sitios web enteros, direcciones IP, puertos, protocolos de red o ciertos tipos de usos (como las redes sociales) constituye una medida extrema—análoga a la prohibición de un periódico o una emisora de radio o televisión— que solo podría estar justificada conforme a estándares internacionales, por ejemplo, cuando sea necesaria para proteger a menores del abuso sexual.

b.       Los sistemas de filtrado de contenidos impuestos por gobiernos o proveedores de servicios comerciales que no sean controlados por el usuario final constituyen una forma de censura previa y no representan una restricción justificada a la libertad de expresión.

c.       Se debe exigir que los productos destinados a facilitar el filtrado por los usuarios finales estén acompañados por información clara dirigida a dichos usuarios acerca del modo en que funcionan y las posibles desventajas si el filtrado resulta excesivo.

4.      Responsabilidad penal y civil

a.       La competencia respecto de causas vinculadas con contenidos de Internet debería corresponder exclusivamente a los Estados con los que tales causas presenten los contactos más estrechos, normalmente debido a que el autor reside en ese Estado, el contenido se publicó desde allí y/o este se dirige específicamente al Estado en cuestión. Los particulares solo deberían poder iniciar acciones judiciales en una jurisdicción en la que puedan demostrar haber sufrido un perjuicio sustancial (esta norma busca prevenir lo que se conoce como "turismo de la difamación").

b.       Las normas de responsabilidad, incluidas las exclusiones de responsabilidad, en los procedimientos civiles, deberían tener en cuenta el interés general del público en proteger tanto la expresión como el foro en el cual se pronuncia (es decir, la necesidad de preservar la función de "lugar público de reunión" que cumple Internet).

c.       En el caso de contenidos que hayan sido publicados básicamente con el mismo formato y en el mismo lugar, los plazos para la interposición de acciones judiciales deberían computarse desde la primera vez que fueron publicados y solo debería permitirse que se presente una única acción por daños respecto de tales contenidos y, cuando corresponda, se debería permitir una única reparación por los daños sufridos en todas las jurisdicciones (regla de la "publicación única").

5.      Neutralidad de la red

a.       El tratamiento de los datos y el tráfico de Internet no debe ser objeto de ningún tipo de discriminación en función de factores como dispositivos, contenido, autor, origen y/o destino del material, servicio o aplicación.

b.       Se debe exigir a los intermediarios de Internet que sean transparentes respecto de las prácticas que emplean para la gestión del tráfico o la información, y cualquier información relevante sobre tales prácticas debe ser puesta a disposición del público en un formato que resulte accesible para todos los interesados.

6.      Acceso a Internet

a.       Los Estados tienen la obligación de promover el acceso universal a Internet para garantizar el disfrute efectivo del derecho a la libertad de expresión. El acceso a Internet también es necesario para asegurar el respeto de otros derechos, como el derecho a la educación, la atención de la salud y el trabajo, el derecho de reunión y asociación, y el derecho a elecciones libres.

b.       La interrupción del acceso a Internet, o a parte de este, aplicada a poblaciones enteras o a determinados segmentos del público (cancelación de Internet) no puede estar justificada en ningún caso, ni siquiera por razones de orden público o seguridad nacional. Lo mismo se aplica a las medidas de reducción de la velocidad de navegación de Internet o de partes de este.

c.       La negación del derecho de acceso a Internet, a modo de sanción, constituye una medida extrema que solo podría estar justificada cuando no existan otras medidas menos restrictivas y siempre que haya sido ordenada por la justicia, teniendo en cuenta su impacto para el ejercicio de los derechos humanos.

d.       Otras medidas que limitan el acceso a Internet, como la imposición de obligaciones de registro u otros requisitos a proveedores de servicios, no son legítimas a menos que superen la prueba establecida por el derecho internacional para las restricciones a la libertad de expresión.

e.       Los Estados tienen la obligación positiva de facilitar el acceso universal a Internet. Como mínimo, los Estados deberían:

                                                               i.      Establecer mecanismos regulatorios —que contemplen regímenes de precios, requisitos de servicio universal y acuerdos de licencia— para fomentar un acceso más amplio a Internet, incluso de los sectores pobres y las zonas rurales más alejadas.

                                                             ii.      Brindar apoyo directo para facilitar el acceso, incluida la creación de centros comunitarios de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y otros puntos de acceso público.

                                                            iii.      Generar conciencia sobre el uso adecuado de Internet y los beneficios que puede reportar, especialmente entre sectores pobres, niños y ancianos, y en las poblaciones rurales aisladas.

                                                           iv.      Adoptar medidas especiales que aseguren el acceso equitativo a Internet para personas con discapacidad y los sectores menos favorecidos.

f.        A fin de implementar las medidas anteriores, los Estados deberían adoptar planes de acción detallados de varios años de duración para ampliar el acceso a Internet, que incluyan objetivos claros y específicos, así como estándares de transparencia, presentación de informes públicos y sistemas de monitoreo.



Frank LaRue

Relator Especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Opinión y de Expresión



Dunja Mijatović

Representante de la OSCE para la Libertad de los Medios de Comunicación

http://www.oas.org/es/cidh/expresion/showarticle.asp?artID=849

jueves, 12 de diciembre de 2013

LA GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL HA CREADO UN CONTEXTO DE IMPUNIDAD DE LAS TRANSNACIONALES

De;PEDRO RAMIRO, ERIKA GONZÁLEZ, Juan Hernández Zubizarreta                                                                  foto:Instalaciones de Repsol en Ecuador. / EDU LEÓN




En los últimos cien años, mientras ha ido avanzando el capitalismo global y los Estados-nación han venido cediendo parte de su soberanía en cuanto a las decisiones socioeconómicas, las empresas transnacionales han logrado ir consolidando y ampliando su creciente dominio sobre la vida en el planeta. Y es que aunque, en realidad, los antecedentes de lo que hoy son las compañías multinacionales pueden situarse varios siglos atrás –se habla de la existencia de empresas de este tipo ya a finales de la Edad Media, con los ejemplos de la Banca de los Médici o la Compañía de Indias–, no es hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando compañías estadounidenses como General Electric, United Fruit, Ford y Kodak comienzan a extender sus negocios fuera de su país de origen, en que las grandes corporaciones empiezan a adquirir un papel de extraordinaria relevancia en el concierto internacional. Y eso se potencia, especialmente, en las tres últimas décadas del siglo pasado y en lo que va de este, ya que el avance de los procesos de globalización económica y la expansión a escala planetaria global de las políticas neoliberales han servido para construir un entramado político, económico, jurídico y cultural, a nivel global, del que las empresas transnacionales han resultado ser las principales beneficiarias.


Es evidente el poder que, en términos económicos, tienen las corporaciones transnacionales. Basta comprobar, por ejemplo, cómo la mayor empresa del mundo, Wal-Mart, maneja un volumen anual de ventas que supera la suma del Producto Interior Bruto de Colombia y Ecuador, mientras la petrolera Shell tiene unos ingresos superiores al PIB de los Emi­ratos Árabes Unidos. Asimismo, las compañías multinacionales disponen de un innegable poder político: son moneda de uso corriente las estrechas relaciones entre gobernantes y empresarios, no hay más que ver cómo, por citar solo algunos casos, los expresidentes González, Aznar, Blair y Schröder han entrado en el directorio de corporaciones como Gas Natural Fenosa, Endesa, JP Morgan Chase y Gazprom, respectivamente; de la misma manera que, en sentido contrario, Mario Draghi y Mario Monti pasaron de Goldman Sachs a las presidencias del Banco Central Europeo y del gobierno italiano.
Igualmente, las empresas transnacionales poseen una extraordinaria influencia sobre la sociedad tanto en el terreno cultural –las grandes compañías emplean la publicidad y las técnicas de marketing para consolidar su gran poder de comunicación y persuasión en la sociedad de consumo– como en el plano jurídico: los contratos y las inversiones de las multinacionales se protegen mediante una tupida red de convenios, tratados y acuerdos que conforman un nuevo Derecho Corporativo Global, la llamada lex mercatoria, con el que las grandes corporaciones ven cómo se protegen sus derechos a la vez que no existen contrapesos suficientes ni mecanismos reales para el control de sus impactos sociales, laborales, culturales y ambientales.
Todo este poder que han acumulado las empresas transnacionales se ha venido acrecentando, de forma acelerada, desde los años setenta hasta hoy. Esto es, desde que con la aplicación de las medidas económicas promovidas por Milton Friedman y la Escuela de Chicago, el neoliberalismo fue imponiendo su ideología por todo el globo aprovechando los golpes militares, las guerras, las catástrofes naturales y las sucesivas crisis económicas para introducir drásticas reformas sin apenas oposición popular en el marco de “la doctrina del shock”. En los últimos cuatro años, desde que estalló el crash financiero global, y siguiendo la máxima de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”, las instituciones que nos gobiernan están aplicando en Europa las mismas políticas que se llevaron a cabo en los países periféricos en las décadas de los 80 y 90: reformas laborales que recortan derechos laborales básicos, modificación del sistema de jubilaciones para favorecer los planes de pensiones privados, aumento de los impuestos indirectos y de la fiscalidad sobre las rentas del trabajo, reducción de la tributación de empresas y grandes fortunas, mercantilización de los servicios públicos que todavía quedan por privatizar, eliminación de la inversión pública en edu­cación, sanidad, cooperación, dependencia, etcétera.
De este modo, mientras se inyectan presupuestos públicos millonarios a las mismas empresas que durante todos estos años se han beneficiado de la falta de regulación del sistema económico y financiero, la crisis es la excusa para avanzar con más fuerza en el desmantelamiento del Estado del Bienestar, la privatización de los bienes comunes y la apertura de puertas al capital transnacional para que pueda controlar más y más cuestiones que tienen que ver con los derechos fundamentales de la ciudadanía.
Las compañías multinacionales controlan los sectores estratégicos de la economía mundial: la energía, las finanzas, las telecomunicaciones, la salud, la agricultura, las infraestructuras, el agua, los medios de comunicación, las industrias del armamento y de la alimentación. Y la crisis capitalista no ha hecho sino reforzar el papel económico y la capacidad de influencia política de las grandes corporaciones, que tan pronto hacen negocio con los recursos naturales, los servicios públicos y la especulación inmobiliaria, como con los mercados de futuros de energía y alimentos, las patentes sobre la vida o el acaparamiento de tierras. Asistimos a una crisis sistémica que no es solo económica, sino también ecológica, social y de cuidados, que está produciendo estragos en las condiciones de vida de la mayoría de la población mundial.
En este complejo contexto, resulta imprescindible continuar con la investigación, el análisis, la denuncia y la movilización en contra de los abusos que cometen las empresas transnacionales en su expansión por todo el globo. Porque, lejos de debilitarse con la actual crisis económica y financiera, el hecho es que las grandes corporaciones continúan fortaleciendo su poder e influencia en nuestras sociedades gracias a sus renovadas estrategias corporativas y a la constante aplicación de nuevos modelos de negocio. Por eso, a la vez que se profundizan las desigualdades y las mayorías sociales ven cómo sus derechos quedan relegados frente a la protección de los intereses comerciales y los contratos de las compañías multinacionales, se hace más necesario que nunca fortalecer las luchas y resistencias en contra de las empresas transnacionales. A la vez, ha de avanzarse en la reflexión y la construcción de alternativas socioeconómicas que nos permitan mirar más allá del capitalismo, abriendo ventanas hacia esos otros modelos posibles, otras realidades que no pasen por situar a las grandes corporaciones en el centro de la actividad de la sociedad sino que, justamente al contrario, las desplacen a un lado para colocar en su lugar a las personas y a los procesos que hacen posible la vida en nuestro planeta.