martes, 19 de noviembre de 2013

Ser mujer e indígena, dos grandes retos en un mundo indiferente

Según la CEPAL, tan sólo en América Latina hay más de 23 millones de mujeres indígenas



Pobreza, ignorancia, indiferencia, son palabras que suelen asociarse a los grupos indígenas del mundo, los más golpeados por la desigualdad de oportunidades, ingresos y acceso a servicios básicos. Esta situación se intensifica cuando se añade un rostro de mujer.

En la Conferencia Global de Mujeres Indígenas, realizada en Lima la última semana de Octubre, líderes étnicas de distintas regiones del mundo hicieron un llamado a los gobiernos y a la sociedad en general para poner fin a la discriminación que sufren dentro de sus países, y a la violencia que padecen dentro y fuera de sus territorios.

"Las indígenas se ven afectadas por la falta de oportunidades en sus lugares de origen, abandonan su territorio étnico y van hacia los centros urbanos donde se encuentran con nuevas luchas, como la discriminación", explicó a dpa la chilena Fabiana del Popolo, de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).

Según la CEPAL, tan solo en América Latina más de 23 millones de mujeres indígenas enfrentan profundas desigualdades sociales, étnicas y de género. En África y Asia esa cifra se triplica.

En 2004, el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas reconoció que las mujeres originarias están entre los grupos más marginados y sufren discriminación no sólo por razones de género, sino también de etnia, la cultura y clase social.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que la violencia contra las indígenas adopta formas diversas, como violaciones, prostitución forzada, violencia en situaciones de conflicto armado, esclavitud sexual, mutilación genital y otras prácticas y tradiciones perjudiciales.

La violencia sexual es la más extendida. En el Perú, por ejemplo, alrededor de un 37,6 por ciento de las mujeres indígenas han sufrido alguna vez violencia física o sexual a manos de la pareja.

Asimismo, según el Fondo de Población de la ONU, millones de mujeres y niñas indígenas, la mayoría en África, Oriente Medio y Asia, han sido sometidas a la mutilación de sus genitales.

"No seremos violentadas nunca más. Solo nosotras tenemos derecho sobre nuestro cuerpo", prometió al respecto Agnes Leina, directora de una organización de Kenia que defiende los derechos de los pastores africanos de la etnia Masai.

El empoderamiento y la visibilidad de las indígenas en la toma de decisiones y en la política fue también uno de los temas principales de la conferencia mundial. Las 200 representantes reclamaron a los gobiernos un mayor protagonismo en la agenda social.

"Jugamos un gran papel en la conservación de la biodiversidad, lo que beneficia a toda la humanidad y nos da derecho a la libre determinación", sostuvo la filipina Vicky Tauli Corpuz.

El desplazamiento y los daños ambientales a los territorios ancestrales son también grandes problemas para las poblaciones nativas. La explotación de recursos no renovables y la construcción de grandes empresas y complejos industriales las obligan a dejar sus tierras.

Ante esta problemática, las participantes de la Conferencia se dividieron en grupos de trabajo para elaborar una declaración política que será presentada ante la Asamblea General de la ONU.

"Debemos conocer qué dicen nuestros gobiernos sobre nosotros en sus informes. Debemos crear alianzas y defendernos con casos específicos", le dijo a dpa la mexicana Guadalupe Martínez.

Pese a la diferencias de etnia, lengua y cultura, las 200 participantes, provenientes de Asia, África, el Ártico, América Latina, Norteamérica, el Pacífico y Rusia, se unieron bajo un manto de igualdad, en el que compartieron historias y vivencias similares de exclusión y discriminación, pero también de lucha y fortaleza.

"Las mujeres del mundo tenemos como propósito erradicar la discriminación, el racismo, la violencia y la desigualdad", enfatizó la guatemalteca Otilia Lux de Coti, directora ejecutiva del Foro Internacional de Mujeres Indígenas.

Los casos de violencia y los niveles de desigualdad son alarmantes. No obstante, hay ejemplos exitosos, como Brasil, Chile y Uruguay, que han desarrollado programas de inclusión y ampliado la cobertura educativa, lo que ha elevado el nivel de escolaridad en niños y niñas indígenas en la región.

Según la ONU, en todo el mundo hay aproximadamente 370 millones de indígenas. Representan un cinco por ciento de la población mundial, pero un 15 por ciento de los pobres del mundo.

"Sin igualdad no hay desarrollo. La alarma está dada", resumió

Por: DPA06 de Noviembre de 2013