jueves, 17 de enero de 2013

RELEVO EN INMUJERES, UNA FARSA; Anayeli García Martínez

MÉXICO, D.F, (apro-cimac).- La académica, feminista y consultora en género Alicia Elena Pérez Duarte sostiene que el reciente proceso para definir la terna de candidatas a la presidencia del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres) no sólo fue un ejemplo de opacidad, sino también una advertencia de que la política del Estado en materia de igualdad va en declive.
En entrevista, la investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y una de las activistas que pugnó desde 1995 por la creación de una instancia nacional a favor de la equidad de género, alerta que en este momento ese “edificio” que se empezó a construir desde hace 17 años a petición de las feministas “está en peligro”.
La experta en estudios jurídicos de género recuerda que el Inmujeres –creado el 12 de enero de 2001– es una estructura que ha logrado introducir la perspectiva de género en la administración pública federal, por lo que lamenta que “una pieza mal puesta eche a perder todo lo que se ha logrado”.
Pérez Duarte subraya que el proceso de relevo en el instituto es “oscuro, opaco y carente de información”, luego de que la Junta de Gobierno simuló una consulta ciudadana para conformar una terna de aspirantes –enviada a Enrique Peña Nieto– y en la que se integró a Lorena Cruz Sánchez, quien es defendida por la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, como “la candidata del Presidente”.
Cruz Sánchez fue directora del Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social en el Estado de México (Cemybs), mecanismo de la Secretaría de Desarrollo Social de la entidad que sustituyó al Instituto Mexiquense de la Mujer durante la gubernatura de Peña Nieto. Según especialistas, el Cemybs tiene una visión meramente asistencialista.
Alicia Elena Pérez Duarte, exconsejera del Servicio Exterior Mexicano de 1996 a 2001, afirma que al Ejecutivo lo que le preocupa es el control de los recursos del Inmujeres, y no dar continuidad a las políticas para el desarrollo de las mexicanas.
A decir de la experta, el instituto representa fondos millonarios por lo que –aseguró– ése es el verdadero interés de colocar al frente a una persona ajena al tema de género, y sin capacidad de controlar la estructura de esta instancia.
“Hace seis años a nadie le interesaba el Inmujeres. Hoy Rosario Robles dice que fue ‘muy terso’ el nombramiento de Rocío García Gaytan (durante la gestión de Felipe Calderón). No es cierto; ella no estaba en la negociación y no puede decirlo, pero no fue tan difícil y tan oscuro como ahorita porque hace seis años no había el presupuesto que ahora hay”, insiste Pérez Duarte.
Para este año, la Cámara de Diputados aprobó al Inmujeres 756 millones 508 mil pesos, a comparación de lo asignado en 2012, que ascendió a 616 millones 201 mil pesos.

“Parodia de consulta”
“Todo el proceso (para definir la terna de candidatas) prácticamente fue tras bambalinas. Desde la toma de posesión (de Peña Nieto) no pasó nada hasta que alguien alzó la voz y dijo ‘Oye ya hay terna’”, relata Pérez Duarte.
A partir de ese momento –abunda–, decenas de mujeres preocupadas por el futuro del instituto acordaron con Rosario Robles –integrante de la Junta de Gobierno de la dependencia–, aplazar la integración de la terna hasta el pasado 10 de diciembre, sin embargo el nombramiento se congeló sólo para “bajar los ánimos”, observa la ex funcionaria.
“Nos dieron un espacio para hacer una parodia de consulta, una convocatoria que pocas personas saben dónde salió. Aun así tuvo una respuesta importante: se sumaron 18 nombres”, prosigue la también fundadora del Programa Universitario de Estudios de Género de la UNAM.
Alicia Pérez Duarte también critica que desde un inicio del proceso de selección, las consejeras del Inmujeres acordaron que en la terna estuvieran militantes de los tres principales partidos políticos, lo que en su opinión “partidiza una institución que pertenece a todas las mexicanas”.
“Ahí está la terna: Milagros (Herrero Buchanan), del PAN; Teresa (Incháustegui Romero), del PRD, y Lorena (Cruz Sánchez), del PRI. Si no es una Comisión del Congreso –cuestiona la experta–. Ninguna de las tres, desde mi punto de vista, cubre el perfil (para dirigir el instituto)”.
Incháustegui fue diputada presidenta de la Comisión Especial del Feminicidio en la pasada Legislatura, mientras que Herrero Buchanan es la actual directora de Vinculación de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
La exfiscal de delitos contra mujeres de la Procuraduría General de la República aclara que no demerita el trabajo de cada una de ellas, pero sostiene tajante que ninguna de las tres tiene las herramientas ni el peso político para dirigir el desarrollo de las mujeres a nivel nacional.
“El instituto no fue pensado como una institución partidista, y jamás me he opuesto a que la titular sea afín al Presidente. No me opondría a que fuera una priista, pero sí necesita ser una persona que pueda dialogar con el Presidente y que también genere consensos con todos los partidos y con toda la población, mujeres y hombres”.
En tono irónico, Pérez Duarte pregunta si alguien cree que Peña Nieto se decidirá por Teresa Incháustegui si como diputada lo denunció, “con justa razón”, por el feminicidio en el Edomex; o si nombrará a Milagros Herrero, quien carece de presencia política a nivel nacional y “difícilmente” podría negociar con secretarios de Estado como el titular de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong.
Por eso, la especialista llama al Ejecutivo a desechar la terna y colocar a alguien con liderazgo que sepa hacer gestión política y  manejar los recursos del Inmujeres.

Bajar perfil, el objetivo 
Pérez Duarte lamenta el trato que se le da a una institución forjada por el movimiento amplio de mujeres y cuya tarea es impulsar la igualdad de oportunidades. Considera que con la eventual imposición de Lorena Cruz se lograría de facto lo que el gobierno de Peña Nieto pretendía al intentar sectorizar el Inmujeres a la Secretaría de Desarrollo Social.
“En los hechos bajarían el perfil del instituto y lo integrarían a la asistencia social”, advierte.
Como parte de la opacidad en el proceso de relevo, la académica –quien integró el expediente de la candidatura de la ex gobernadora de Yucatán Dulce María Sauri– criticó que hubiera una “instrucción clara” de la Junta de Gobierno del Inmujeres para relegar a la impulsora del Programa Nacional de la Mujer en 1995.
Autocrítica, Pérez Duarte reconoce que las feministas de la sociedad civil actuaron con dilación en el proceso de relevo, y que las consejeras del instituto fueron “permisivas” de un proceso turbio.
Concluye:
“La lucha no es contra Peña Nieto, es contra el patriarcado. Se trata de sostener y mantener (al Inmujeres)”.
http://www.proceso.com.mx/?p=330888